Una vez tuve el placer de escuchar a Simón Díaz, el compositor venezolano famoso en el mundo por su “Caballo viejo”. El estaba contando una de sus anécdotas con ese ritmo cadencioso y llanero de abuelo sabio que lo caracteriza. Simón creció entre vacas y caballos, pero un buen día, le dijo a su papá que quería ir a la capital a buscar progreso. Su Padre le dijo: “todo lo que te pongan a hacer, di que sí.” Bien, comenzó a trabajar en el Banco Unión y su jefe le pregunto: ¿Sabes hacer las cobranzas? a lo que respondió, ¡sí! Le entregaron unos “Pagares” (documento financiero que te da el derecho de cobrarle a alguien, con un monto, nombre y dirección especifica) y como pudo, encontró las direcciones dejando los pagares en manos de cada deudor. Regreso temprano, y su jefe le pregunto ¿Cómo te fue? a lo que respondió, con el mentón en alto y una sonrisa: “hice todo lo que usted me mando”. El jefe se puso a su lado y en voz alta dijo a todos en la oficina: “Vean el ejemplo de Díaz, hoy es su primer día y le cobro a todos los clientes que le toco”, luego dirigiéndose a Simón, dijo: Pasa a la caja y entrega el dinero que cobraste… Simón cambio el gesto de su cara por uno de susto, diciendo: -Yo no tengo dinero, yo solo deje los “pagare” y me vine- Y bueno, se pueden imaginar toda la reprimenda que recibió (seguramente en privado). Pero lo más interesante vino después, porque cada uno de los deudores a los que Simón había dejado los “pagares” llamaron al banco diciendo cosas como: -Estamos muy honrados de la confianza que el “Banco Unión” ha depositado en nosotros al dejarnos “el pagare” sin cobrar el dinero, es un placer hacer negocios con ustedes, estaremos pagando con toda prontitud en sus oficinas.-
La confianza, el honor o “la palabra” eran las garantías de los grandes negocios de mediados del siglo XX. Pero en la antigüedad era mucho más importante. El honor lo era todo, porque no existían las tarjetas de crédito o las referencias bancarias. Si tenias un buen nombre entre la gente, podías hacer grandes negocios. No así, si estabas en condición de “vergüenza”. Alguien sin honor, es decir en vergüenza, no tenía derecho a nada en la sociedad, era mejor que se muriera. La palabra de Dios nos lo explica maravillosamente cuando dice en Proverbios: “Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro…” Entender esto, es entender muchas de las enseñanzas de la Biblia y en particular la enigmática parábola de Jesús que seguidamente les dejo:
Lucas 16
1Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y éste fue acusado ante él de derrochar sus bienes.
2Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo."
3Y el mayordomo se dijo a sí mismo: "¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar.
4"Ya sé lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas."
5Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto le debes a mi señor?"
6Y él dijo: "Cien barriles de aceite." Y le dijo: "Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta."
7Después dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Y él respondió: "Cien medidas de trigo". Él le dijo: "Toma tu factura y escribe ochenta".
8El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes que los hijos de luz.
El mayordomo buscaba la manera de no caer en la desgracia de la vergüenza ante la sociedad de su época. Después de reflexionar lo bajo que caería, al saberse de su derroche, decide ganar para sí un buen nombre y asegurar un futuro prospero. Pero lo gana con escapulario ajeno, es decir, apoyando a otros con lo que no era suyo. Lo que genera algo inusitado, porque al perdonar a los deudores, parte de sus deudas, no solo quedo bien parado ante la sociedad, sino que puso a su amo en un lugar de honor altísimo. Todos dirían en el futuro, prefiero hacer negocios con éste que perdona las deudas que con cualquier otro. Y que podía hacer el amo ante esta situación. Si echaba a su administrador después de esto, corría el riesgo de quedar en la más baja de las vergüenzas. Primero por ser un tonto, engañado por su siervo y segundo por ser un tacaño despreciable que no merecía el honor que le concedieron.
Recuerdan esa ocasión cuando Jesús dijo: ¿Quién de ustedes si su hijo le pide pescado, le dará una serpiente? y luego explico: “Si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas, ¿Cuanto más el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan?” Bueno, como los conceptos del cielo son tan duros de entender para nosotros, Jesús suele ensenar lo espiritual con cosas humanas, familiares, cotidianas. Un principio bien conocido de la educación es: “Enseñar a partir de lo que el estudiante ya sabe.” Pues, hay una poderosa enseñanza detrás de esta historia.
Jesús explica el significado de su historia diciendo: “Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas?” Dios es el dueño del universo, pasando por los seres humanos hasta los pingüinos y el Himalaya, todo es de él, nada es de nosotros. No somos dueños sino administradores, administradores de cosas perecederas y de poco valor en comparación a las eternas. Y tenemos solo dos opciones de administrar lo que somos y tenemos.
Podemos administrar sin pensar en el futuro, egoístas y ganando enemigos y mal nombre para nosotros y aun mas importante, para nuestro jefe y dueño del “negocio”. O podemos pensar a largo plazo, siendo generosos y ganando amigos y honor para nosotros y para el dueño. Ser justos es pensar: he recibido por gracia, debo dar así a los demás. ¿Por qué no honrar a Dios con lo que somos y tenemos?
Simón Díaz fue ascendiendo rápidamente en el “Banco Unión” y hoy es un hombre muy rico, pero más relevante, es uno de los hombres más respetados de América. Esto por el principio con que toda empresa exitosa en el mundo promociona a sus empleados: “El que es fiel en lo poco será fiel en un cargo mejor.”
domingo, 31 de octubre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
Que tontos son ustedes

No es la gente enferma, o sin agua para beber, o sin ropa con que vestirse, los que viven la vida más triste. Los más tristes son los que no tienen esperanza - aquellos que no pueden levantar sus cabezas en medio del dolor y presagiar un futuro mejor. Y de eso se trata el cristianismo de una esperanza. Por eso somos tan felices los pobres en espíritu.
Hace unos días mi doctora me dijo que probablemente yo estaba sufriendo un rechazo al trasplante que me hicieron en 2009 para atacar el cáncer que por 18 anos me ha acompañado. Eso me lo dijo con un gesto de “sorry,” lo siento mucho. Yo le pregunté por mi creatinina y ella me dijo que esta en 2,7. Como el valor normal es por debajo de 2 y con 3,5 me tienen que dializar, esto representa otro importante reto para mí. Quieren que les diga algo bien sincero: estoy en el mejor momento de mi vida, sin ánimos de exagerar. Puedo entender perfectamente cuando el apóstol Pablo escribió a la gente de Filipo mientras estaba enfermo, preso, viejo, y defraudado: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”
Cuando no prestamos atención a la palabra de Dios caemos con más facilidad en estados de depresión. Con la muerte de Jesús los discípulos se encontraban tristes, frustrados y deprimidos. Ellos esperaban que Jesús fuera el político que los “sacaría de abajo”. Con esta sección del evangelio según San Lucas capitulo 24 nos daremos cuenta de que los discípulos mostraron sorpresa porque alguien (Jesús) estaba “desinformado” sobre los últimos acontecimientos acaecidos en Jerusalén, pero ellos mismos estaban desinformadísimos sobre la ley, los profetas y las palabras de Jesús. Eso era lo que realmente los estaba agobiando con depresión.
¡Quédate con nosotros!
13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén.
14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado, 15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, 16 pero ellos no lo reconocieron.17 Jesús les preguntó:
--¿De qué están hablando por el camino?
Los dos hombres se detuvieron; sus caras se veían tristes, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:
--¿Eres tú el único en Jerusalén que no se ha dado cuenta de lo que ha pasado en estos días?
19 Jesús preguntó:
--¿Qué ha pasado?
Ellos le respondieron:
--¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder.20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran clavándolo en una cruz.21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres días que murió.
22 "Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron y les dijeron que Jesús está vivo.24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús.
25 Jesús les dijo:
--¿Tan tontos son ustedes que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas?26 ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar?
27 Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.
El Dr. Luis Palau decía en una reciente conferencia que la gente de ahora es experta tomando pastillas para la depresión, o la tristeza o el stress pero no hay nada mejor que leer un Salmo. Yo agregaría leerlo despacito masticándolo bien, guardándolo para los días malos. El cantante Juan Luis Guerra usaba pastillas para dormir porque sus presentaciones y el stress se lo estaban comiendo vivo. Después de permitirse descansar en la paz de Jesús, compuso una canción. Con esta canción gané la voz de mi escuela en la UCV sin ningún instrumento y es que la letra llega a la gente. “No necesito pastillas para dormir si estás conmigo, todos los sueños florecen cuando me hablas al oído…” dice un pedacito de la canción “Testimonio”. Por cierto, en una de sus exitosas presentaciones en Japón la prensa dejo ver que Juan Luis se había ido temprano a su hotel a descansar. Me imagino que necesitaba tiempo para estar a solas con Dios y darle gracias por su rotundo triunfo en un país tan avanzado como “lejano” del merengue, la guaracha y la salsa.
Jesús les dice “Tontos”, “insensatos”, “gafos”, “estúpidos” usted puede elegir el sinónimo que más le guste. Si la traducción del griego al español la hubiese hecho nuestro recordado Arturo Uslar Pietri segurito pone “pendejos”. Así describe Jesús a los tristes discípulos y su actitud de no prestar atención a la palabra de Dios. Solución para la tristeza tonta: “les explicó la Biblia”. Son muy pocos los cristianos que se dedican a estudiar la Biblia y a aplicarla según las encuestas que he tenido del Dr. Colson. Esto explica la tristeza espesa y honda en la que decidimos sumergirnos tontamente.
Si es enfermedad, “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Si es la pobreza o la riqueza, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si es que me defraudan, “No hay ni uno bueno”. Si es que me rechazan, “lo vimos sin atractivo”. Si es que me maltratan, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Si es los que no tienen vivienda, “El Señor es mi pastor nada me falta”. Si es que este mundo es muy injusto, “El Señor viene pronto”. Si es que me siento como que no soy nadie en esta vida,“El más grande en el Reino de los cielos es el que sirve”. Si es que tengo enemigos, “ama a tus enemigos”. No hay forma de perder.
Necesitamos creer que Jesucristo resucitó para entendernos a nosotros mismos y al mundo que habitamos. Si no, somos unos tontos dignos de lástima. Pero como dijo San Pablo a los romanos “Cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera de vivir”. He pasado muchas dificultades con mi salud y he experimentado muchas carencias, pero Jesucristo me ha permitido vivir una vida preciosa. Te lo recomiendo ampliamente.
Hace unos días mi doctora me dijo que probablemente yo estaba sufriendo un rechazo al trasplante que me hicieron en 2009 para atacar el cáncer que por 18 anos me ha acompañado. Eso me lo dijo con un gesto de “sorry,” lo siento mucho. Yo le pregunté por mi creatinina y ella me dijo que esta en 2,7. Como el valor normal es por debajo de 2 y con 3,5 me tienen que dializar, esto representa otro importante reto para mí. Quieren que les diga algo bien sincero: estoy en el mejor momento de mi vida, sin ánimos de exagerar. Puedo entender perfectamente cuando el apóstol Pablo escribió a la gente de Filipo mientras estaba enfermo, preso, viejo, y defraudado: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”
Cuando no prestamos atención a la palabra de Dios caemos con más facilidad en estados de depresión. Con la muerte de Jesús los discípulos se encontraban tristes, frustrados y deprimidos. Ellos esperaban que Jesús fuera el político que los “sacaría de abajo”. Con esta sección del evangelio según San Lucas capitulo 24 nos daremos cuenta de que los discípulos mostraron sorpresa porque alguien (Jesús) estaba “desinformado” sobre los últimos acontecimientos acaecidos en Jerusalén, pero ellos mismos estaban desinformadísimos sobre la ley, los profetas y las palabras de Jesús. Eso era lo que realmente los estaba agobiando con depresión.
¡Quédate con nosotros!
13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén.
14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado, 15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, 16 pero ellos no lo reconocieron.17 Jesús les preguntó:
--¿De qué están hablando por el camino?
Los dos hombres se detuvieron; sus caras se veían tristes, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:
--¿Eres tú el único en Jerusalén que no se ha dado cuenta de lo que ha pasado en estos días?
19 Jesús preguntó:
--¿Qué ha pasado?
Ellos le respondieron:
--¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder.20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran clavándolo en una cruz.21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres días que murió.
22 "Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron y les dijeron que Jesús está vivo.24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús.
25 Jesús les dijo:
--¿Tan tontos son ustedes que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas?26 ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar?
27 Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.
El Dr. Luis Palau decía en una reciente conferencia que la gente de ahora es experta tomando pastillas para la depresión, o la tristeza o el stress pero no hay nada mejor que leer un Salmo. Yo agregaría leerlo despacito masticándolo bien, guardándolo para los días malos. El cantante Juan Luis Guerra usaba pastillas para dormir porque sus presentaciones y el stress se lo estaban comiendo vivo. Después de permitirse descansar en la paz de Jesús, compuso una canción. Con esta canción gané la voz de mi escuela en la UCV sin ningún instrumento y es que la letra llega a la gente. “No necesito pastillas para dormir si estás conmigo, todos los sueños florecen cuando me hablas al oído…” dice un pedacito de la canción “Testimonio”. Por cierto, en una de sus exitosas presentaciones en Japón la prensa dejo ver que Juan Luis se había ido temprano a su hotel a descansar. Me imagino que necesitaba tiempo para estar a solas con Dios y darle gracias por su rotundo triunfo en un país tan avanzado como “lejano” del merengue, la guaracha y la salsa.
Jesús les dice “Tontos”, “insensatos”, “gafos”, “estúpidos” usted puede elegir el sinónimo que más le guste. Si la traducción del griego al español la hubiese hecho nuestro recordado Arturo Uslar Pietri segurito pone “pendejos”. Así describe Jesús a los tristes discípulos y su actitud de no prestar atención a la palabra de Dios. Solución para la tristeza tonta: “les explicó la Biblia”. Son muy pocos los cristianos que se dedican a estudiar la Biblia y a aplicarla según las encuestas que he tenido del Dr. Colson. Esto explica la tristeza espesa y honda en la que decidimos sumergirnos tontamente.
Si es enfermedad, “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Si es la pobreza o la riqueza, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si es que me defraudan, “No hay ni uno bueno”. Si es que me rechazan, “lo vimos sin atractivo”. Si es que me maltratan, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Si es los que no tienen vivienda, “El Señor es mi pastor nada me falta”. Si es que este mundo es muy injusto, “El Señor viene pronto”. Si es que me siento como que no soy nadie en esta vida,“El más grande en el Reino de los cielos es el que sirve”. Si es que tengo enemigos, “ama a tus enemigos”. No hay forma de perder.
Necesitamos creer que Jesucristo resucitó para entendernos a nosotros mismos y al mundo que habitamos. Si no, somos unos tontos dignos de lástima. Pero como dijo San Pablo a los romanos “Cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera de vivir”. He pasado muchas dificultades con mi salud y he experimentado muchas carencias, pero Jesucristo me ha permitido vivir una vida preciosa. Te lo recomiendo ampliamente.
sábado, 4 de septiembre de 2010
¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?

¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? Es la pregunta que les hizo un ángel a las mujeres cuando se disponían a perfumar el “cadáver” de Jesús, aunque él les había dicho, suficientes veces, que resucitaría. Un importante líder religioso hispano afirmo en estos días: “…les recuerdo humildemente que la iglesia de Cristo ha prevalecido dos mil y pico de años, no porque se haya sostenido con ejércitos o sobornos, sino por la sensatez y sagacidad de su jerarquía.” Me parecen bonitas sus palabras, pero como me hubiese gustado escuchar: La iglesia de Jesucristo ha prevalecido porque Él, es su cabeza y por esa razón las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella. Para muchos “cristianos” Jesucristo no es lo importante.
De la misma manera en que un grupo de mujeres fue a servirle a un Cristo muerto, hoy estamos viviendo en tiempos de un cristianismo sin Cristo. Para muchos, incluso “cristianos,” Jesús es solo un recuerdo lejano. Muchas iglesias son como una estación de servicio a donde va uno a poner combustible al carro y aprovechar para comprar chocolates, una Coca-Cola, unos suvenir, y al querer cargar el tanque, no encontrar gasolina. No está lo esencial.
¡Pero Jesús está vivo!
Lucas 24:1 dice:
“1 El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.”
Aunque las mujeres habían escuchado a Jesús decir varias veces que resucitaría, no fueron a su tumba para verlo resucitado, fueron a perfumar un cadáver. Era tan sabido lo de la resurrección, que algunos líderes religiosos opuestos a Jesús, fueron hasta Pilatos, para pedirle que asegurara con soldados la tumba. Mateo 27:62-63 dice:
62 Al día siguiente, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron ante Pilato.63 —Señor —le dijeron—, nosotros recordamos que mientras ese engañador aún vivía, dijo: "A los tres días resucitaré."
Saber lo que Jesús dijo y creer lo que Jesús dijo son dos cosas diferentísimas. Saber es algo más cerebral pero creer en Jesús involucra al cerebro, a la fe y al Espíritu Santo. El Señor lo había anunciado varias veces, por ejemplo Lucas 18:31 al 34 nos dice:
31 Entonces Jesús tomó aparte a los doce y les dijo: «Ahora vamos rumbo a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que escribieron los profetas acerca del Hijo del hombre.32 En efecto, será entregado a los gentiles. Se burlarán de él, lo insultarán, le escupirán;33 y después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará. 34 Los discípulos no entendieron nada de esto. Les era incomprensible, pues no captaban el sentido de lo que les hablaba.
Cualquiera con cuatro dedos de frente hubiese pensado: Bueno, Jesús dijo que irían a Jerusalén y a Jerusalén fueron, dijo que sería entregado a los gentiles y a Pilatos fue entregado, dijo que se burlarían de él y se burlaron, dijo que lo escupirían y lo escupieron, dijo que lo azotarían y lo azotaron, dijo que lo matarían y lo mataron, y dijo que al tercer día resucitaría… no sería mala idea ir al sepulcro el domingo en la mañana por si acaso. Pero no, porque otro factor se estaba interponiendo entre ellos y el Jesús vivo. El miedo, Pedro lo negó y el resto de los discípulos en el proceso de su muerte dice Lucas 23:49b:
49b. se quedaron mirando desde lejos.
Si ellos no hubiesen tenido miedo, tal vez, hubiesen actuado otorgando el beneficio de la duda a Jesús. Entonces estaríamos leyendo hoy algo como: El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro junto con muchos de sus discípulos, para ver si realmente Jesús resucitaría. Cuando ellos estaban allí, la piedra se movió con un temblor y todos estaban tan impactados al ver al Señor que hasta uno de los soldados creyó. Pero como eso no fue lo que paso, eso no está escrito. Lo que está escrito en Lucas 24:1-6a es:
1 El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.2 Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro3 y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.4 Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes.5 Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron: —¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive?6 No está aquí; ¡ha resucitado!
Las mujeres prepararon unos perfumes especiales, con mucho amor, con mucha dedicación, tempranito para no toparse con algún fariseo que las denunciara. Y esto para mí, es como la gente religiosa sin un Cristo vivo. Se esmeran, se esfuerzan, pero toda su religión termina en la tumba. Y como dijo San Pablo en su Carta a los Corintios en el capitulo 15:19:
19 Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres.
¿Cómo es tu religión? ¿Vives acompañada, acompañado por un Jesucristo vivo? ¿Eres más que vencedor?
De la misma manera en que un grupo de mujeres fue a servirle a un Cristo muerto, hoy estamos viviendo en tiempos de un cristianismo sin Cristo. Para muchos, incluso “cristianos,” Jesús es solo un recuerdo lejano. Muchas iglesias son como una estación de servicio a donde va uno a poner combustible al carro y aprovechar para comprar chocolates, una Coca-Cola, unos suvenir, y al querer cargar el tanque, no encontrar gasolina. No está lo esencial.
¡Pero Jesús está vivo!
Lucas 24:1 dice:
“1 El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.”
Aunque las mujeres habían escuchado a Jesús decir varias veces que resucitaría, no fueron a su tumba para verlo resucitado, fueron a perfumar un cadáver. Era tan sabido lo de la resurrección, que algunos líderes religiosos opuestos a Jesús, fueron hasta Pilatos, para pedirle que asegurara con soldados la tumba. Mateo 27:62-63 dice:
62 Al día siguiente, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron ante Pilato.63 —Señor —le dijeron—, nosotros recordamos que mientras ese engañador aún vivía, dijo: "A los tres días resucitaré."
Saber lo que Jesús dijo y creer lo que Jesús dijo son dos cosas diferentísimas. Saber es algo más cerebral pero creer en Jesús involucra al cerebro, a la fe y al Espíritu Santo. El Señor lo había anunciado varias veces, por ejemplo Lucas 18:31 al 34 nos dice:
31 Entonces Jesús tomó aparte a los doce y les dijo: «Ahora vamos rumbo a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que escribieron los profetas acerca del Hijo del hombre.32 En efecto, será entregado a los gentiles. Se burlarán de él, lo insultarán, le escupirán;33 y después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará. 34 Los discípulos no entendieron nada de esto. Les era incomprensible, pues no captaban el sentido de lo que les hablaba.
Cualquiera con cuatro dedos de frente hubiese pensado: Bueno, Jesús dijo que irían a Jerusalén y a Jerusalén fueron, dijo que sería entregado a los gentiles y a Pilatos fue entregado, dijo que se burlarían de él y se burlaron, dijo que lo escupirían y lo escupieron, dijo que lo azotarían y lo azotaron, dijo que lo matarían y lo mataron, y dijo que al tercer día resucitaría… no sería mala idea ir al sepulcro el domingo en la mañana por si acaso. Pero no, porque otro factor se estaba interponiendo entre ellos y el Jesús vivo. El miedo, Pedro lo negó y el resto de los discípulos en el proceso de su muerte dice Lucas 23:49b:
49b. se quedaron mirando desde lejos.
Si ellos no hubiesen tenido miedo, tal vez, hubiesen actuado otorgando el beneficio de la duda a Jesús. Entonces estaríamos leyendo hoy algo como: El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro junto con muchos de sus discípulos, para ver si realmente Jesús resucitaría. Cuando ellos estaban allí, la piedra se movió con un temblor y todos estaban tan impactados al ver al Señor que hasta uno de los soldados creyó. Pero como eso no fue lo que paso, eso no está escrito. Lo que está escrito en Lucas 24:1-6a es:
1 El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres fueron al sepulcro, llevando las especias aromáticas que habían preparado.2 Encontraron que había sido quitada la piedra que cubría el sepulcro3 y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.4 Mientras se preguntaban qué habría pasado, se les presentaron dos hombres con ropas resplandecientes.5 Asustadas, se postraron sobre su rostro, pero ellos les dijeron: —¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que vive?6 No está aquí; ¡ha resucitado!
Las mujeres prepararon unos perfumes especiales, con mucho amor, con mucha dedicación, tempranito para no toparse con algún fariseo que las denunciara. Y esto para mí, es como la gente religiosa sin un Cristo vivo. Se esmeran, se esfuerzan, pero toda su religión termina en la tumba. Y como dijo San Pablo en su Carta a los Corintios en el capitulo 15:19:
19 Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres.
¿Cómo es tu religión? ¿Vives acompañada, acompañado por un Jesucristo vivo? ¿Eres más que vencedor?
martes, 27 de julio de 2010
¿Por qué estás tan enojado?

En mi adolescencia me entré y me entraron a golpes muchas veces. Recuerdo haber hundido mis pulgares en el cuello de un joven de solo 14 años. Tengo claro en mi memoria la edad, porque su papa vino esa noche con sus hijos, morochos, moreteados, a la puerta de nuestra casa para reclamar. Mamá me defendió esgrimiendo en base a las edades de cada uno. Yo solo tenía 12 años, más ellos eran dos. Puedo recordar, muy bien, cómo me dolía desde la frente hasta los dedos de los pies al intentar dormir, pero si me preguntan ¿Por qué fue la pelea? Ni idea.
Mi hermano Roy no pudo escapar de mi mal humor y soportó patadas, golpes y, peor aún, grandes desprecios. En la Biblia encontramos a Caín quien, después de matar a su hermano escucho a Dios preguntar: ¿Dónde está tu hermano Abel? Su respuesta es una frase con la cual me identifiqué por muchos años: “No lo sé, ¿Acaso yo soy guarda de mi hermano?” Caín estaba Molesto y cabizbajo como lo estuve yo por demasiados años. Leamos algo de su vida en Génesis capitulo 4.
“El hombre se unió a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!»2 Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra.3 Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra.4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, 5 pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo. 6 Entonces el Señor le dijo: « ¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.» 8 Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató. 9 El Señor le preguntó a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
—No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano? 10 —¡Qué has hecho! —exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia.11 Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado.12 Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante. 13 —Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo Caín al Señor—.14 Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará. 15 —No será así —replicó el Señor—. El que mate a Caín, será castigado siete veces.
Entonces el Señor le puso una marca a Caín, para que no fuera a matarlo quien lo hallara.16 Así Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén.”
Lo último que se sabe de Caín fue que se casó, tuvo un hijo al que llamó Enoc, y así llamo también la ciudad que construyó. Caín estaba orgulloso de su hijo y llegó a ser un hombre emprendedor y trabajador. Logró comenzar de nuevo de la nada sin la bendición y presencia directa de Dios. ¿Qué lo impulsaba? Él mismo. Caín pudo estar fácilmente en la revista “Fortune” con un subtitulo diciendo: “Uno que se hizo a sí mismo.”
Pareciera que el castigo de Dios no le hizo tanto daño a Caín. Caín había negociado con Dios su condena argumentando sagazmente algunas razones por las que Dios debía disminuirla. El primer argumento fue, “este castigo es demasiado.” De lo cual podemos inferir que Caín no se encontraba en un estado de arrepentimiento por matar a su hermano. El era ese tipo de persona, segurísimo de sí mismo, que dice –yo no me arrepiento por nada ni por nadie- Lo otro que podemos deducir es que Caín trataba a Dios como a un tipo que se podía equivocar y del cual había que estar pendiente para corregirlo. “Mira, ¿no te parece que estás exagerando un poquito? Maté a una sola persona, no fue ‘EL Holocausto.’”
Luego Caín le dice a Dios: “Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia.” Como si le importara mucho la presencia de Dios, Caín intenta manipularlo, dejando ver una vez más su bajo concepto de Aquel que todo lo sabe. Debemos recordar que ni Caín ni su ofrenda fueron gratos ante Dios. Mientras Abel había ofrendado lo mejor como un reconocimiento de la grandeza de Dios, Caín simplemente dio algo de su cosecha. Tal vez, a Caín le dolía perder buenas tierras, pero en cuanto a la presencia de Dios, el era como un trabajador corrupto a quien le quitan el supervisor. Caín sabía actuar diciendo lo que él estaba seguro que Dios quería oír.
Finalmente Caín llega a lo que realmente le interesa, que no lo vayan a matar. Quiere que Dios le de alguna garantía por su vida, porque él piensa que, cualquiera que lo encuentre lo matara. Esto porque, “el hombre malo huye sin que nadie lo persiga” y también porque era alguien despreciable. Caín terminó sintiéndose odiado por muchos, y si antes de matar a su hermano, estaba furioso y cabizbajo, no me lo puedo imaginar tratando de sembrar en una tierra árida y/o dura.
Pero Caín fue también un mentiroso temerario. Porque yo les digo algo, yo lamentablemente he mentido muchas veces, pero mentirle al Dios, que lo sabe todo y conoce nuestro corazón, es una gran estupidez. Cuando Dios le pregunta a Caín ¿Dónde está tu hermano? Él le responde: “no lo sé”. Pero a menos que haya dejado el cuerpo en un rio, él sabía muy bien en donde había dejado el de su hermano. Caín invitó a Abel a dar un paseo sin la menor de las ganas de pasear y menos aun, con su hermano. Pero eso sí, molestísimo. Me puedo imaginar a Abel diciendo mientras caminaban -que bonito es ese pájaro verdad- y a Caín respondiendo con una sonrisa hipócrita –mmmju lindo, lindo-
Al igual que Caín en mi juventud fui extremadamente egocéntrico, no había un lugar importante para Dios porque todo lo ocupaba yo. Quería sobre todo, ser popular o por lo menos aceptado. Pero en mi afán por lograr mis metas egoístas perdí la oportunidad de ser un buen hermano, de reírnos juntos en nuestra niñez y juventud.
¿Qué pasa cuando tú eres el dios del planeta “noexiste” pero vives en el planeta “Tierra?” Chocas continuamente con la realidad. Tristes y cabizbajos nos esforzamos por construir nuestra propia ciudad sin Dios y sin nuestro hermano. Luego de construirla nos sentamos y decimos “que bonita me quedo, soy un hombre capaz, miren lo que hice” y esa es toda nuestra triste recompensa.
Antes del asesinato Dios le dijo a Caín: “tu puedes dominar esa maldad que llevas por dentro.” ¡Podemos! Aunque mil batallas perdidas nos digan lo contrario, podemos dominar a la fiera. Podemos darle la espalda a esa esclavitud que nos hace ser menos de lo que Dios planeó para nosotros. Una forma es seleccionando de lo mejor que tengamos y ofrendarlo en secreto al Señor. Pero hay una diferencia abismal entre lo mejor y cualquier otra cosa.
Varios fuimos invitados para promocionar nuestro querido seminario en el estado Zulia, un estado petrolero con un clima caliente. Me asignaron para predicar en dos iglesias, una en Maracaibo y otra en Cabimas. La primera iglesia gozaba de un templo espectacular, muchos instrumentos musicales y el púlpito más grande que había visto. Luego de mi sermón y antes de trasladarme a la siguiente iglesia se me acercó un hombre con un sobre grande y nuevo. Yo disimuladamente vi a través del sobre y no lo podía creer, ¡un billete de 5.000!
Yo los había visto en foto y había conversado de lo mucho dinero que era en un solo billete, pero nunca había tenido uno en mis manos. De camino a la otra iglesia intenté concentrarme en lo que tenía que decir, pero mucha de mi atención estaba en torno al billete. Al llegar al templo me pude dar cuenta que allí la situación económica era diferente, no era un templo espectacular, ni había multitud de instrumentos, pero la gente estaba cantando alegremente al Señor. Entonces, parado a unos metros de la cesta donde la gente colocaba sus ofrendas, escuché una voz en mi conciencia: “Ofrenda el billete de 5.000.”
Comenzó entonces una lucha brava, porque yo ya tenía planes para mi billete. No eran malos planes, quería comprar regalos para mi familia y algunas cosas para mí. Por eso le planteé a Dios una salida al conflicto: “Te doy el 10% como símbolo de los 5.000.” Yo tenía un billete de 500 que era para sufragar cualquier gasto que se me presentara. Pero en algún momento en medio de aquella batalla recordé cuanto sufrimiento yo había padecido por desobedecer al Señor y cuanta dicha, alegría y paz sentía al serle fiel.En el momento de las ofrendas y antes de que se me cruzara otro pensamiento anti-ofrenda, caminé rapidito y puse los 5.000 en la cesta de las ofrendas. Me sentí gozoso y listo para predicar. Al finalizar se me acerco un hombre con un sobre arrugado y pequeño diciéndome: “hermano, es poco pero se lo damos con mucho amor.” Al otro día tuvimos tiempo libre para conocer la ciudad y hacer compras por lo que revise con cuánto dinero contaba. Fue una gran sorpresa y una gran lección cuando abrí aquel sobrecito arrugado y encontré el billete de 5.000.
Mi hermano Roy no pudo escapar de mi mal humor y soportó patadas, golpes y, peor aún, grandes desprecios. En la Biblia encontramos a Caín quien, después de matar a su hermano escucho a Dios preguntar: ¿Dónde está tu hermano Abel? Su respuesta es una frase con la cual me identifiqué por muchos años: “No lo sé, ¿Acaso yo soy guarda de mi hermano?” Caín estaba Molesto y cabizbajo como lo estuve yo por demasiados años. Leamos algo de su vida en Génesis capitulo 4.
“El hombre se unió a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un hijo varón!»2 Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra.3 Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra.4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, 5 pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo. 6 Entonces el Señor le dijo: « ¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.» 8 Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató. 9 El Señor le preguntó a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
—No lo sé —respondió—. ¿Acaso soy yo el que debe cuidar a mi hermano? 10 —¡Qué has hecho! —exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia.11 Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado.12 Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante. 13 —Este castigo es más de lo que puedo soportar —le dijo Caín al Señor—.14 Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo, y cualquiera que me encuentre me matará. 15 —No será así —replicó el Señor—. El que mate a Caín, será castigado siete veces.
Entonces el Señor le puso una marca a Caín, para que no fuera a matarlo quien lo hallara.16 Así Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén.”
Lo último que se sabe de Caín fue que se casó, tuvo un hijo al que llamó Enoc, y así llamo también la ciudad que construyó. Caín estaba orgulloso de su hijo y llegó a ser un hombre emprendedor y trabajador. Logró comenzar de nuevo de la nada sin la bendición y presencia directa de Dios. ¿Qué lo impulsaba? Él mismo. Caín pudo estar fácilmente en la revista “Fortune” con un subtitulo diciendo: “Uno que se hizo a sí mismo.”
Pareciera que el castigo de Dios no le hizo tanto daño a Caín. Caín había negociado con Dios su condena argumentando sagazmente algunas razones por las que Dios debía disminuirla. El primer argumento fue, “este castigo es demasiado.” De lo cual podemos inferir que Caín no se encontraba en un estado de arrepentimiento por matar a su hermano. El era ese tipo de persona, segurísimo de sí mismo, que dice –yo no me arrepiento por nada ni por nadie- Lo otro que podemos deducir es que Caín trataba a Dios como a un tipo que se podía equivocar y del cual había que estar pendiente para corregirlo. “Mira, ¿no te parece que estás exagerando un poquito? Maté a una sola persona, no fue ‘EL Holocausto.’”
Luego Caín le dice a Dios: “Hoy me condenas al destierro, y nunca más podré estar en tu presencia.” Como si le importara mucho la presencia de Dios, Caín intenta manipularlo, dejando ver una vez más su bajo concepto de Aquel que todo lo sabe. Debemos recordar que ni Caín ni su ofrenda fueron gratos ante Dios. Mientras Abel había ofrendado lo mejor como un reconocimiento de la grandeza de Dios, Caín simplemente dio algo de su cosecha. Tal vez, a Caín le dolía perder buenas tierras, pero en cuanto a la presencia de Dios, el era como un trabajador corrupto a quien le quitan el supervisor. Caín sabía actuar diciendo lo que él estaba seguro que Dios quería oír.
Finalmente Caín llega a lo que realmente le interesa, que no lo vayan a matar. Quiere que Dios le de alguna garantía por su vida, porque él piensa que, cualquiera que lo encuentre lo matara. Esto porque, “el hombre malo huye sin que nadie lo persiga” y también porque era alguien despreciable. Caín terminó sintiéndose odiado por muchos, y si antes de matar a su hermano, estaba furioso y cabizbajo, no me lo puedo imaginar tratando de sembrar en una tierra árida y/o dura.
Pero Caín fue también un mentiroso temerario. Porque yo les digo algo, yo lamentablemente he mentido muchas veces, pero mentirle al Dios, que lo sabe todo y conoce nuestro corazón, es una gran estupidez. Cuando Dios le pregunta a Caín ¿Dónde está tu hermano? Él le responde: “no lo sé”. Pero a menos que haya dejado el cuerpo en un rio, él sabía muy bien en donde había dejado el de su hermano. Caín invitó a Abel a dar un paseo sin la menor de las ganas de pasear y menos aun, con su hermano. Pero eso sí, molestísimo. Me puedo imaginar a Abel diciendo mientras caminaban -que bonito es ese pájaro verdad- y a Caín respondiendo con una sonrisa hipócrita –mmmju lindo, lindo-
Al igual que Caín en mi juventud fui extremadamente egocéntrico, no había un lugar importante para Dios porque todo lo ocupaba yo. Quería sobre todo, ser popular o por lo menos aceptado. Pero en mi afán por lograr mis metas egoístas perdí la oportunidad de ser un buen hermano, de reírnos juntos en nuestra niñez y juventud.
¿Qué pasa cuando tú eres el dios del planeta “noexiste” pero vives en el planeta “Tierra?” Chocas continuamente con la realidad. Tristes y cabizbajos nos esforzamos por construir nuestra propia ciudad sin Dios y sin nuestro hermano. Luego de construirla nos sentamos y decimos “que bonita me quedo, soy un hombre capaz, miren lo que hice” y esa es toda nuestra triste recompensa.
Antes del asesinato Dios le dijo a Caín: “tu puedes dominar esa maldad que llevas por dentro.” ¡Podemos! Aunque mil batallas perdidas nos digan lo contrario, podemos dominar a la fiera. Podemos darle la espalda a esa esclavitud que nos hace ser menos de lo que Dios planeó para nosotros. Una forma es seleccionando de lo mejor que tengamos y ofrendarlo en secreto al Señor. Pero hay una diferencia abismal entre lo mejor y cualquier otra cosa.
Varios fuimos invitados para promocionar nuestro querido seminario en el estado Zulia, un estado petrolero con un clima caliente. Me asignaron para predicar en dos iglesias, una en Maracaibo y otra en Cabimas. La primera iglesia gozaba de un templo espectacular, muchos instrumentos musicales y el púlpito más grande que había visto. Luego de mi sermón y antes de trasladarme a la siguiente iglesia se me acercó un hombre con un sobre grande y nuevo. Yo disimuladamente vi a través del sobre y no lo podía creer, ¡un billete de 5.000!
Yo los había visto en foto y había conversado de lo mucho dinero que era en un solo billete, pero nunca había tenido uno en mis manos. De camino a la otra iglesia intenté concentrarme en lo que tenía que decir, pero mucha de mi atención estaba en torno al billete. Al llegar al templo me pude dar cuenta que allí la situación económica era diferente, no era un templo espectacular, ni había multitud de instrumentos, pero la gente estaba cantando alegremente al Señor. Entonces, parado a unos metros de la cesta donde la gente colocaba sus ofrendas, escuché una voz en mi conciencia: “Ofrenda el billete de 5.000.”
Comenzó entonces una lucha brava, porque yo ya tenía planes para mi billete. No eran malos planes, quería comprar regalos para mi familia y algunas cosas para mí. Por eso le planteé a Dios una salida al conflicto: “Te doy el 10% como símbolo de los 5.000.” Yo tenía un billete de 500 que era para sufragar cualquier gasto que se me presentara. Pero en algún momento en medio de aquella batalla recordé cuanto sufrimiento yo había padecido por desobedecer al Señor y cuanta dicha, alegría y paz sentía al serle fiel.En el momento de las ofrendas y antes de que se me cruzara otro pensamiento anti-ofrenda, caminé rapidito y puse los 5.000 en la cesta de las ofrendas. Me sentí gozoso y listo para predicar. Al finalizar se me acerco un hombre con un sobre arrugado y pequeño diciéndome: “hermano, es poco pero se lo damos con mucho amor.” Al otro día tuvimos tiempo libre para conocer la ciudad y hacer compras por lo que revise con cuánto dinero contaba. Fue una gran sorpresa y una gran lección cuando abrí aquel sobrecito arrugado y encontré el billete de 5.000.
miércoles, 9 de junio de 2010
Rompiendo el Alabastro
Desde muy niño, la muerte represento para mí un asunto trascendental. Un primo, tratando de explicarme lo que pasaba después de ésta, llegó a asustarme mucho con sus oscuras historias. La muerte es importante y todos tendremos un día una cita con ella. Mi amigo, Manuel Kim, me enseñó que son muchos los coreanos que han dejado el Budismo para abrazar al Cristianismo, pues contiene la única respuesta contundente a la muerte.
Yo había ido a la iglesia y escuchado sobre la resurrección, el cielo y la eternidad, pero, de alguna manera, eso no era algo real en mi vida. No fue hasta que un día mi amigo, Abraham González, se dio cuenta y me pregunto: ¿Tienes miedo a la muerte? Para luego decirme una frase sencilla y corta que iluminó mi vida: “Sabes, los cristianos no le tenemos miedo a la muerte.” Desde entonces he vivido una vida blindada, porque entendí que quien ha muerto no puede volver a morir.
Los seres humanos tenemos la capacidad de decir que creemos y al mismo tiempo actuar en completa incredulidad. En medio de una prolongada sequia la iglesia de un pueblo decidió reunirse para pedir lluvia a Dios. Comenzó a llover, y saliendo del templo tan solo un niñito había llevado su paraguas. La resurrección de Lázaro como la de Jesús son hechos históricos documentados por bastantes testigos que llegaron a dar sus vidas por lo que vieron. Solo debemos creer y actuar según lo que creemos.
Es bonito ver el proceso que Marta y María experimentaron. Si bien ellas habían escuchado las enseñanzas de Jesús sobre la resurrección, no habían palpado lo real que ésta era. Antes de la resurrección de su hermanito, veían a la muerte como los que no tienen esperanza. Aquí solo presentaré una parte, pero te invito a leer los capítulos 11 y 12 del evangelio según San Juan y meditar en cómo se desencadenó una de las más famosas expresiones de adoración.
Juan 12:1-3.
“1Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.
2Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con El.
3Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.”
María no secó los pies con su cabellera para aprovechar el residuo del perfume. Por el contrario, ella había adquirido un valor diferente. María había entendido que nada en este tiempo, incluyendo un costosísimo perfume, tenía más valor que lo que Jesús había comprobado ser: La resurrección y la vida. Jesús cambió la manera de pensar de esta mujer.
Las frases de moda: “si hubieses estado aquí, Lázaro no habría muerto.” O “no podía este… haberlo sanado.” Marta y María habían mandado a llamar a Jesús sabiendo que era un sanador poderoso. Cuatro días después de la muerte del enfermo, llegó Jesús. María no salió a recibirlo inmediatamente como solía hacerlo, más bien, “se quedó sentada en casa”. Tal vez, la frustración por la muerte de su hermano pesaba demasiado para caminar rápido a donde estaba el maestro. Ella seguramente pensaba, “ya no se podía hacer nada.”
Pero Jesús llegó “tarde” porque quería que, tanto ellos como nosotros, tuviéramos la oportunidad de saber la verdad. Lázaro necesitaba morir para que todos supiéramos que Jesús es mucho más que un sanador de enfermedades. Jesús es la vida.
Jesús le dijo a Marta: “¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!”
Lo que Jesús ordenó inmediatamente después de la resurrección me produce curiosidad: “Desatadlo y dejadlo ir.” Yo sinceramente esperaba leer que todos estaban abrazando y entrevistando a Lázaro. ¿Cómo es el más allá? ¿Cómo te sientes? ¿Te aprietan las vendas? Tal vez aun olía mal o necesitaba ir al baño, tal vez al quitarle las vendas se quedó con muy poca ropa. (Por cierto recuerdo que Patricia de Trotti me contó una vez: un predicador gritaba -¡Entonces Lázaro ANDUBIO!- Su esposa, que estaba cerca, le susurró: ¡ANDUVO, GAFO! por lo que, aquel hombre exclamo:!BUENO ANDUVO GAFO UN TIEMPO, PERO DESPUES SE RECUPERO!)
¿Dónde estaba el corazón de los personajes? En esta historia Tomas estimó que regresar a Betania, donde Lázaro, era muy peligroso, y su vida física era muy preciada. Algunos maestros de la ley estimaron muy alta la pérdida de sus posesiones y estatus si no mataban a Lázaro y a Jesús. (Por cierto, Jesús nunca lo dijo pero seguramente pensó: !Si LO MATAN, LO VUELVO A RESUCITAR!) Judas, por su parte, estimó el perfume usado para ungir a Jesús demasiado costoso – lo de Judas eran los reales. Pero María… María reflexionó profundamente: Jesús es la vida, ¿qué es todo lo demás? Como lo diría San Pablo: “Basura.” Entender la verdad y ponerse de rodillas suele venir junto, por eso ella, con la labor más humilde y el perfume más caro, adoró al Rey.
Por una infección en mis oídos no he podido tocar flauta o saxofón y difícilmente cantar. Para muchos, no he podido adorar. Pero adorar no es una conducta, es un estado de la mente, el corazón y el alma. La forma de expresarla es tan diversa como lo somos los seres humanos. Algunos se arrodillan pegando su frente del piso, otros sin fuerza solo caen en la dirección que Dios les dio. Lo importante es reconocer que Jesús es el Señor.
El señor González Peña fue preso en Cuba por predicar a Jesucristo. Bajo trabajo forzado sembraba tomates pero siguió hablando de Jesús. Por esta razón, fue enviado a una verdadera bóveda. No podía leer la biblia o usar su libro de himnos. Pero al salir, escribió una carta al venezolano Rev. Germán Núñez B. que decía: “Germán, estos fueron los mejores años de mi vida, porque durante mucho tiempo yo estuve en la obra del Señor, pero durante estos tres años yo pude estar con el Señor de la obra.” Yo puedo entenderlo, porque mientras más lo adoro se torna dulce mi dura vida.
Yo había ido a la iglesia y escuchado sobre la resurrección, el cielo y la eternidad, pero, de alguna manera, eso no era algo real en mi vida. No fue hasta que un día mi amigo, Abraham González, se dio cuenta y me pregunto: ¿Tienes miedo a la muerte? Para luego decirme una frase sencilla y corta que iluminó mi vida: “Sabes, los cristianos no le tenemos miedo a la muerte.” Desde entonces he vivido una vida blindada, porque entendí que quien ha muerto no puede volver a morir.
Los seres humanos tenemos la capacidad de decir que creemos y al mismo tiempo actuar en completa incredulidad. En medio de una prolongada sequia la iglesia de un pueblo decidió reunirse para pedir lluvia a Dios. Comenzó a llover, y saliendo del templo tan solo un niñito había llevado su paraguas. La resurrección de Lázaro como la de Jesús son hechos históricos documentados por bastantes testigos que llegaron a dar sus vidas por lo que vieron. Solo debemos creer y actuar según lo que creemos.
Es bonito ver el proceso que Marta y María experimentaron. Si bien ellas habían escuchado las enseñanzas de Jesús sobre la resurrección, no habían palpado lo real que ésta era. Antes de la resurrección de su hermanito, veían a la muerte como los que no tienen esperanza. Aquí solo presentaré una parte, pero te invito a leer los capítulos 11 y 12 del evangelio según San Juan y meditar en cómo se desencadenó una de las más famosas expresiones de adoración.
Juan 12:1-3.
“1Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.
2Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con El.
3Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.”
María no secó los pies con su cabellera para aprovechar el residuo del perfume. Por el contrario, ella había adquirido un valor diferente. María había entendido que nada en este tiempo, incluyendo un costosísimo perfume, tenía más valor que lo que Jesús había comprobado ser: La resurrección y la vida. Jesús cambió la manera de pensar de esta mujer.
Las frases de moda: “si hubieses estado aquí, Lázaro no habría muerto.” O “no podía este… haberlo sanado.” Marta y María habían mandado a llamar a Jesús sabiendo que era un sanador poderoso. Cuatro días después de la muerte del enfermo, llegó Jesús. María no salió a recibirlo inmediatamente como solía hacerlo, más bien, “se quedó sentada en casa”. Tal vez, la frustración por la muerte de su hermano pesaba demasiado para caminar rápido a donde estaba el maestro. Ella seguramente pensaba, “ya no se podía hacer nada.”
Pero Jesús llegó “tarde” porque quería que, tanto ellos como nosotros, tuviéramos la oportunidad de saber la verdad. Lázaro necesitaba morir para que todos supiéramos que Jesús es mucho más que un sanador de enfermedades. Jesús es la vida.
Jesús le dijo a Marta: “¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!”
Lo que Jesús ordenó inmediatamente después de la resurrección me produce curiosidad: “Desatadlo y dejadlo ir.” Yo sinceramente esperaba leer que todos estaban abrazando y entrevistando a Lázaro. ¿Cómo es el más allá? ¿Cómo te sientes? ¿Te aprietan las vendas? Tal vez aun olía mal o necesitaba ir al baño, tal vez al quitarle las vendas se quedó con muy poca ropa. (Por cierto recuerdo que Patricia de Trotti me contó una vez: un predicador gritaba -¡Entonces Lázaro ANDUBIO!- Su esposa, que estaba cerca, le susurró: ¡ANDUVO, GAFO! por lo que, aquel hombre exclamo:!BUENO ANDUVO GAFO UN TIEMPO, PERO DESPUES SE RECUPERO!)
¿Dónde estaba el corazón de los personajes? En esta historia Tomas estimó que regresar a Betania, donde Lázaro, era muy peligroso, y su vida física era muy preciada. Algunos maestros de la ley estimaron muy alta la pérdida de sus posesiones y estatus si no mataban a Lázaro y a Jesús. (Por cierto, Jesús nunca lo dijo pero seguramente pensó: !Si LO MATAN, LO VUELVO A RESUCITAR!) Judas, por su parte, estimó el perfume usado para ungir a Jesús demasiado costoso – lo de Judas eran los reales. Pero María… María reflexionó profundamente: Jesús es la vida, ¿qué es todo lo demás? Como lo diría San Pablo: “Basura.” Entender la verdad y ponerse de rodillas suele venir junto, por eso ella, con la labor más humilde y el perfume más caro, adoró al Rey.
Por una infección en mis oídos no he podido tocar flauta o saxofón y difícilmente cantar. Para muchos, no he podido adorar. Pero adorar no es una conducta, es un estado de la mente, el corazón y el alma. La forma de expresarla es tan diversa como lo somos los seres humanos. Algunos se arrodillan pegando su frente del piso, otros sin fuerza solo caen en la dirección que Dios les dio. Lo importante es reconocer que Jesús es el Señor.
El señor González Peña fue preso en Cuba por predicar a Jesucristo. Bajo trabajo forzado sembraba tomates pero siguió hablando de Jesús. Por esta razón, fue enviado a una verdadera bóveda. No podía leer la biblia o usar su libro de himnos. Pero al salir, escribió una carta al venezolano Rev. Germán Núñez B. que decía: “Germán, estos fueron los mejores años de mi vida, porque durante mucho tiempo yo estuve en la obra del Señor, pero durante estos tres años yo pude estar con el Señor de la obra.” Yo puedo entenderlo, porque mientras más lo adoro se torna dulce mi dura vida.
lunes, 3 de mayo de 2010
Por culpa de ustedes
¿De quién es la culpa? Después de haber comido el fruto prohibido Adam respondió a Dios que había sido por culpa de la mujer que Él le había dado, lo cual hace responsable ultimadamente a Dios. La mujer respondió que fue por culpa de la serpiente y la serpiente al parecer no encontró a nadie más. La culpa es una carga muy pesada que nos gusta poner en la espalda de otros. Moisés explica tres veces en Deuteronomio que por culpa del pueblo de Dios el no entró a la tierra prometida.
Deuteronomio 1:37 (versión DHH)
37“Y por culpa de ustedes, el Señor se enojó conmigo y me dijo: ‘Tampoco tú entrarás en esa tierra.’”
Moisés no fue perfecto, y eso es bueno pues nos ayuda a vernos en él. Hay amargura en sus palabras pero también hay una incapacidad de verse objetivamente. Vivir como victimas nos resta la posibilidad de mejorar. “Puesto que ustedes no confiaron en mí, ni me honraron delante de los israelitas no entrarán…” es lo dicho por Dios a Moisés en el libro de Números. En Números, como dice la canción, “culpable soy yo…” la responsabilidad recae sobre Moisés.
Números 20:2-13
2Como la gente no tenía agua, se reunieron todos para protestar contra Moisés y Aarón, 3y le dijeron a Moisés:
—¡Ojalá hubiéramos muerto junto con los otros israelitas que hizo morir el Señor! 4¿Para qué trajeron ustedes al pueblo del Señor a este desierto? ¿Acaso quieren que muramos nosotros y nuestro ganado? 5¿Para qué nos sacaron de Egipto y nos trajeron a este lugar tan horrible? Aquí no se puede sembrar nada; no hay higueras, ni viñedos, ni granados; ¡ni siquiera hay agua para beber!
6Moisés y Aarón se alejaron del pueblo y se fueron a la entrada de la tienda del encuentro, y allí se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente. Entonces la gloria del Señor se les apareció, 7y el Señor le dijo a Moisés:
8—Toma el bastón y, con la ayuda de tu hermano Aarón, reúne a la gente. Luego, delante de todos, ordénale a la roca que les dé agua, y verás que de la roca brotará agua para que beban ellos y el ganado.
9Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, tal como él se lo ordenó; 10luego Moisés y Aarón reunieron a la gente delante de la roca, y Moisés les dijo:
—Escuchen, rebeldes: ¿acaso tendremos que sacar agua de esta roca para darles de beber?
11Y diciendo esto, Moisés levantó la mano y golpeó dos veces la roca con el bastón, y brotó mucha agua. Así la gente y el ganado se pusieron a beber. 12Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
—Puesto que ustedes no tuvieron confianza en mí ni me honraron delante de los israelitas, no entrarán con esta gente en el país que les he dado.
13Ese es el manantial de Meribá, donde los israelitas le hicieron reclamaciones al Señor y él les mostró su santidad.”
Detrás de cada pregunta hay una actitud, por ejemplo: “¿Para qué nos sacaron de Egipto y nos trajeron a este lugar tan horrible?” Es la pregunta que hace el pueblo de Israel a Moisés y a su hermano, echando a la basura la obra de Dios, pues no había sido Aarón o Moisés quienes los habían sacado de la esclavitud. “¿Acaso tendremos que sacar agua de esta roca para darles de beber?” Es la pregunta que hace Moisés al pueblo, dejándoles ver que: él y alguien más proveerían agua. Dios quería que todos supieran quien era el verdadero proveedor del agua y así mostrar su santidad. Pero Moisés con su pregunta y al sacar el agua con su fuerza, dejo una duda: ¿fue Dios, Moisés o ambos?
Un guía turístico de Israel cuenta que cuando la gente llega a la ciudad santa sufre una especie de mal y muchos se creen un profeta, un apóstol etc. Un día en medio de unas ruinas, un hombre comenzó a gritar: “yo soy Isaías, y Dios me dijo” y otro hombre lo interrumpió: “YO NO TE DIJE NADA.”
En la escena bíblica, Israel vio a su líder sacar agua de una roca mientras Dios no tuvo línea en el guion. La version de “Good News Translation” dice: “Because you did not have enough faith to acknowledge my holy power before the people of Israel…” que traducido es: “porque no tuviste suficiente fe para reconocer mi poder santo ante el pueblo de Israel…” Moisés no tuvo en ese momento la actitud de Juan el Bautista refiriéndose a Jesús: “es necesario que yo merme para que el crezca.”
Una vez invitaron a nuestra banda a tocar en un evento cristiano en el “Nuevo Circo de Caracas,” una famosa plaza de toros de la ciudad. Había mucha gente y muchos vestidos con ropa humilde. Antes de la presentación fui a los baños y me encontré con un gran desorden, empujones, gritos y malos olores. Pensé: esta gente, mal educada, desordenada… pero inmediatamente luego escuche una voz a mi conciencia diciéndome: “este es mi Pueblo.” Esas cuatro palabras me hicieron dar un giro de ciento ochenta grados en mi actitud hacia aquellas distinguidas personas. Ya no iría a tocar para que me escucharan, ni para darle proyección a la banda, sino a servir al precioso pueblo del Rey de reyes.
Ese día por problemas técnicos no pudieron instalar el teclado, ni la batería, ni el bajo, ni la percusión a tiempo. Era una buena oportunidad para quejarse de los organizadores. “Hay un micrófono y una línea adicional,” nos dijeron, y entonces recordé dos acordes preciosos que solía hacer nuestro guitarrista. Terminamos parados ante cientos de personas expectantes, con una guitarra dos acordes y una flauta. Diferente a otras ocasiones no estaba nervioso, más bien sereno, tenía algo que hacer. La guitarra comenzó y se escuchaba celestial y la flauta parecía tener un sistema de sonido perfecto. La gente gritaba “gloria a Dios” y yo sentía que no cabía dentro de mí toda la música que quería expresar en aquella tarde. Todo, por “culpa” de Dios.
Si hay personas mejores que Moisés, yo estoy lejos de ser uno, pero sé que cuando señalamos a otros por nuestros fracasos perdemos una oportunidad de crecer. Ese “no lo hago más” de cuando éramos niños viene antecedido por un “fui yo.” Asumir nuestra culpa y vivir como inocentes es una cosa costosísima, que en estos días es gratis, echando toda nuestra carga en la cruz de Jesús. Como dice el antiguo himno: “Hay una fuente sin igual de sangre de Emanuel. En donde lava cada cual las manchas que hay en él.”
Deuteronomio 1:37 (versión DHH)
37“Y por culpa de ustedes, el Señor se enojó conmigo y me dijo: ‘Tampoco tú entrarás en esa tierra.’”
Moisés no fue perfecto, y eso es bueno pues nos ayuda a vernos en él. Hay amargura en sus palabras pero también hay una incapacidad de verse objetivamente. Vivir como victimas nos resta la posibilidad de mejorar. “Puesto que ustedes no confiaron en mí, ni me honraron delante de los israelitas no entrarán…” es lo dicho por Dios a Moisés en el libro de Números. En Números, como dice la canción, “culpable soy yo…” la responsabilidad recae sobre Moisés.
Números 20:2-13
2Como la gente no tenía agua, se reunieron todos para protestar contra Moisés y Aarón, 3y le dijeron a Moisés:
—¡Ojalá hubiéramos muerto junto con los otros israelitas que hizo morir el Señor! 4¿Para qué trajeron ustedes al pueblo del Señor a este desierto? ¿Acaso quieren que muramos nosotros y nuestro ganado? 5¿Para qué nos sacaron de Egipto y nos trajeron a este lugar tan horrible? Aquí no se puede sembrar nada; no hay higueras, ni viñedos, ni granados; ¡ni siquiera hay agua para beber!
6Moisés y Aarón se alejaron del pueblo y se fueron a la entrada de la tienda del encuentro, y allí se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente. Entonces la gloria del Señor se les apareció, 7y el Señor le dijo a Moisés:
8—Toma el bastón y, con la ayuda de tu hermano Aarón, reúne a la gente. Luego, delante de todos, ordénale a la roca que les dé agua, y verás que de la roca brotará agua para que beban ellos y el ganado.
9Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, tal como él se lo ordenó; 10luego Moisés y Aarón reunieron a la gente delante de la roca, y Moisés les dijo:
—Escuchen, rebeldes: ¿acaso tendremos que sacar agua de esta roca para darles de beber?
11Y diciendo esto, Moisés levantó la mano y golpeó dos veces la roca con el bastón, y brotó mucha agua. Así la gente y el ganado se pusieron a beber. 12Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
—Puesto que ustedes no tuvieron confianza en mí ni me honraron delante de los israelitas, no entrarán con esta gente en el país que les he dado.
13Ese es el manantial de Meribá, donde los israelitas le hicieron reclamaciones al Señor y él les mostró su santidad.”
Detrás de cada pregunta hay una actitud, por ejemplo: “¿Para qué nos sacaron de Egipto y nos trajeron a este lugar tan horrible?” Es la pregunta que hace el pueblo de Israel a Moisés y a su hermano, echando a la basura la obra de Dios, pues no había sido Aarón o Moisés quienes los habían sacado de la esclavitud. “¿Acaso tendremos que sacar agua de esta roca para darles de beber?” Es la pregunta que hace Moisés al pueblo, dejándoles ver que: él y alguien más proveerían agua. Dios quería que todos supieran quien era el verdadero proveedor del agua y así mostrar su santidad. Pero Moisés con su pregunta y al sacar el agua con su fuerza, dejo una duda: ¿fue Dios, Moisés o ambos?
Un guía turístico de Israel cuenta que cuando la gente llega a la ciudad santa sufre una especie de mal y muchos se creen un profeta, un apóstol etc. Un día en medio de unas ruinas, un hombre comenzó a gritar: “yo soy Isaías, y Dios me dijo” y otro hombre lo interrumpió: “YO NO TE DIJE NADA.”
En la escena bíblica, Israel vio a su líder sacar agua de una roca mientras Dios no tuvo línea en el guion. La version de “Good News Translation” dice: “Because you did not have enough faith to acknowledge my holy power before the people of Israel…” que traducido es: “porque no tuviste suficiente fe para reconocer mi poder santo ante el pueblo de Israel…” Moisés no tuvo en ese momento la actitud de Juan el Bautista refiriéndose a Jesús: “es necesario que yo merme para que el crezca.”
Una vez invitaron a nuestra banda a tocar en un evento cristiano en el “Nuevo Circo de Caracas,” una famosa plaza de toros de la ciudad. Había mucha gente y muchos vestidos con ropa humilde. Antes de la presentación fui a los baños y me encontré con un gran desorden, empujones, gritos y malos olores. Pensé: esta gente, mal educada, desordenada… pero inmediatamente luego escuche una voz a mi conciencia diciéndome: “este es mi Pueblo.” Esas cuatro palabras me hicieron dar un giro de ciento ochenta grados en mi actitud hacia aquellas distinguidas personas. Ya no iría a tocar para que me escucharan, ni para darle proyección a la banda, sino a servir al precioso pueblo del Rey de reyes.
Ese día por problemas técnicos no pudieron instalar el teclado, ni la batería, ni el bajo, ni la percusión a tiempo. Era una buena oportunidad para quejarse de los organizadores. “Hay un micrófono y una línea adicional,” nos dijeron, y entonces recordé dos acordes preciosos que solía hacer nuestro guitarrista. Terminamos parados ante cientos de personas expectantes, con una guitarra dos acordes y una flauta. Diferente a otras ocasiones no estaba nervioso, más bien sereno, tenía algo que hacer. La guitarra comenzó y se escuchaba celestial y la flauta parecía tener un sistema de sonido perfecto. La gente gritaba “gloria a Dios” y yo sentía que no cabía dentro de mí toda la música que quería expresar en aquella tarde. Todo, por “culpa” de Dios.
Si hay personas mejores que Moisés, yo estoy lejos de ser uno, pero sé que cuando señalamos a otros por nuestros fracasos perdemos una oportunidad de crecer. Ese “no lo hago más” de cuando éramos niños viene antecedido por un “fui yo.” Asumir nuestra culpa y vivir como inocentes es una cosa costosísima, que en estos días es gratis, echando toda nuestra carga en la cruz de Jesús. Como dice el antiguo himno: “Hay una fuente sin igual de sangre de Emanuel. En donde lava cada cual las manchas que hay en él.”
domingo, 4 de abril de 2010
No hay peor ciego...
No hay peor ciego:
Danielle y yo fuimos al Mc Donalds de la avenida Victoria a comer algo un domingo en la noche y vimos como dos niños estaban rompiendo las bolsas de basura para sacar pedazos de hamburguesa y papas. Decidimos invitarlos a comer y luego de una conversación interesante, los invitamos a comer en el mismo sitio la semana entrante. Al siguiente domingo eran cuatro niños y como el gerente del restaurant no nos permitió comer en las mesas, con ellos lo hicimos en la avenida. Danielle comenzó a orar por la comida, y ellos comenzaron a reír. Les dije, sin mucha esperanza de que lo entendieran, que no debían reírse porque Dios era real aunque no lo pudiéramos ver. Papakin seguía con una sonrisa burlona en la cara cuando le dije -Dios es como el aire, aunque no lo puedes ver, tampoco puedes vivir sin él. En ese mismo momento pasó una fuerte brisa que borró instantáneamente la cara de burla de Papakin y la convirtió en una de temor reverente. Yo internamente decía –gracias, gracias, gracias por tu apoyo. Esta pequeña señal fue suficiente para que aquellos niños entendieran sobre lo real de la presencia de Dios. Sin embargo hay ocasiones cuando no importa lo impresionante de la señal, la ceguera caprichosa nos impide ver la obra de Dios.
“No hay peor ciego que aquel que no quiere ver.” Tal vez esto recoge la idea principal de Lucas 11:14-36. Jesús es la señal de las señales: no hay una revelación más cercana, más directa, mas explicita y contundente de parte de Dios. Hebreos nos dice que después de Jesús, no hay más nada que buscar. El titulo “Emanuel,” (Dios con nosotros) nos recuerda que Dios vino personalmente. Juan nos dice: “anduvo entre nosotros.” Y sin embargo aunque sabemos que es Dios, no lo reconocemos ni le damos las gracias.
A nosotros los seres humanos nos cuesta mucho reconocer los meritos de otros. Es una rareza encontrar personas que confronten a otro y le digan: Que bien haces esto, que bonito es tu obra, que manera tan especial de lograr tal cosa. Claro estos halagos los usamos generalmente para obtener algo, para lograr algo, para enamorar a alguien. Pero me refiero a ser honestos y justos y darle honra al que honra merece.
Nuestra costumbre de retener el reconocimiento que otros han ganado surge seguramente por aquello que dice en Génesis: “Serás como Dios,” que es lo que le propone la serpiente a la raza humana. Como la gloria es nuestra, no es de nadie más. Penamos “en la medida en que reconozco los meritos de otros me muestro inferior,” lo cual es una mentira. Mi esposa es más inteligente que yo: reconociéndoselo he cosechado muchísimas bendiciones entre ellas su admiración y respeto. Si justicia es darle a cada cual lo que le corresponde, entonces tendemos a ser tremendamente injustos. Pero peor que peor es cuando le quitamos la honra a alguien y se la damos a otra persona o incluso cosa.
“Me operó el bisturí, no el doctor.” “Me rescató la ambulancia no los paramédicos.” Una profunda maldad nos impide dar gracias a los verdaderos protagonistas. En este marco de ideas me gustaría que leyéramos este revelador pasaje. Es útil recordar que unas frases antes del versículo 29 algunas personas acusan a Jesús de hacer una señal milagrosa con el poder del Diablo.
Lucas 11:29-36 (Nueva Versión Internacional)
La señal de Jonás
29 Como crecía la multitud, Jesús se puso a decirles: «Ésta es una generación malvada. Pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás.30 Así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, también lo será el Hijo del hombre para esta generación.31 La reina del Sur se levantará en el día del juicio y condenará a esta gente; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Salomón.32 Los ninivitas se levantarán en el día del juicio y condenarán a esta generación; porque ellos se *arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás.
La lámpara del cuerpo
33 »Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz.34 Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. 35 Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad.36 Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz.»
Jesús no escapa de nuestra incapacidad de reconocer a otros. Los ojos son nuestras lámparas porque sin ellos tendríamos permanentemente una pantalla en negro frente a nosotros. Es irracional prender una lámpara para esconderla a menos que no queramos ver. Pero es lo que hacemos para no tener que reconocer a otros y en particular a Jesús. Una abrumadora cantidad de pruebas científicas respaldan la muerte y resurrección de Jesús, pero queremos una señal. Nuestros malos ojos no quieren ver lo que es evidente.
Jonás predicó sin ganas a los ninivitas, como para que no creyeran, y creyeron. La Reina del sur fue hasta Salomón. Quien no es digno de desamarrar las sandalias de Jesús, buscando sabiduría y reverentemente la tomó. No se trata de poderosas señales sino de gente deponiendo su maldad y reconociendo la obra de Dios. Mucha gente en la actualidad puede ver la obra de Dios con muy poco y eso me recuerda que Jesús dijo a Tomas: “Dichosos aquellos que sin ver crean en mi.”
Haciendo una cola o línea para el metro bus rumbo al Seminario Bautista en los Teques, yo escuchaba a una pobre mujer tosiendo y con evidentes problemas para respirar. No suelo hacerlo por mi timidez, pero me armé de valor, me volteé y le pregunte si me permitía orar por ella, pues yo creía que Dios era poderoso. Ella asintió con su cabeza y entonces oré. No paso nada, pero a los segundos pasó un hombre con un portafolio. Ella lo llamó por su nombre y le preguntó- ¿Fulanito tienes el inhalador contigo? Y fulanito respondió sí. Lo sacó rápidamente, se trataba de esos aparatos que usan las personas para el asma. Ella se dio varias dosis y se la regresó. Luego de despedirse la mujer se volvió hacia mí, que apenado sentía que la oración no había hecho nada y me dijo: “De verdad que Dios existe porque el que me dio el inhalador es mi esposo y el trabaja al otro lado de la ciudad, nunca hubiese esperado verlo por aquí.” No fue una señal increíble, llena de grandes prodigios, pero fue suficiente para que esta mujer comenzara a creer.
Es bueno para el alma decir a otros sus méritos. Es bueno reconocer la gloria de Dios. Salir, ver el cielo, los arboles, las montanas, los mares y elogiar el buen gusto de Jesucristo en su creación, en su majestad y su poder. Es mucha la paz que al mirar bien llegamos a obtener. Mirar desde arriba dejando que lo terrenal sea terrenal. Lo mejor es mirar con atención a aquel que es: La señal de señales.
Danielle y yo fuimos al Mc Donalds de la avenida Victoria a comer algo un domingo en la noche y vimos como dos niños estaban rompiendo las bolsas de basura para sacar pedazos de hamburguesa y papas. Decidimos invitarlos a comer y luego de una conversación interesante, los invitamos a comer en el mismo sitio la semana entrante. Al siguiente domingo eran cuatro niños y como el gerente del restaurant no nos permitió comer en las mesas, con ellos lo hicimos en la avenida. Danielle comenzó a orar por la comida, y ellos comenzaron a reír. Les dije, sin mucha esperanza de que lo entendieran, que no debían reírse porque Dios era real aunque no lo pudiéramos ver. Papakin seguía con una sonrisa burlona en la cara cuando le dije -Dios es como el aire, aunque no lo puedes ver, tampoco puedes vivir sin él. En ese mismo momento pasó una fuerte brisa que borró instantáneamente la cara de burla de Papakin y la convirtió en una de temor reverente. Yo internamente decía –gracias, gracias, gracias por tu apoyo. Esta pequeña señal fue suficiente para que aquellos niños entendieran sobre lo real de la presencia de Dios. Sin embargo hay ocasiones cuando no importa lo impresionante de la señal, la ceguera caprichosa nos impide ver la obra de Dios.
“No hay peor ciego que aquel que no quiere ver.” Tal vez esto recoge la idea principal de Lucas 11:14-36. Jesús es la señal de las señales: no hay una revelación más cercana, más directa, mas explicita y contundente de parte de Dios. Hebreos nos dice que después de Jesús, no hay más nada que buscar. El titulo “Emanuel,” (Dios con nosotros) nos recuerda que Dios vino personalmente. Juan nos dice: “anduvo entre nosotros.” Y sin embargo aunque sabemos que es Dios, no lo reconocemos ni le damos las gracias.
A nosotros los seres humanos nos cuesta mucho reconocer los meritos de otros. Es una rareza encontrar personas que confronten a otro y le digan: Que bien haces esto, que bonito es tu obra, que manera tan especial de lograr tal cosa. Claro estos halagos los usamos generalmente para obtener algo, para lograr algo, para enamorar a alguien. Pero me refiero a ser honestos y justos y darle honra al que honra merece.
Nuestra costumbre de retener el reconocimiento que otros han ganado surge seguramente por aquello que dice en Génesis: “Serás como Dios,” que es lo que le propone la serpiente a la raza humana. Como la gloria es nuestra, no es de nadie más. Penamos “en la medida en que reconozco los meritos de otros me muestro inferior,” lo cual es una mentira. Mi esposa es más inteligente que yo: reconociéndoselo he cosechado muchísimas bendiciones entre ellas su admiración y respeto. Si justicia es darle a cada cual lo que le corresponde, entonces tendemos a ser tremendamente injustos. Pero peor que peor es cuando le quitamos la honra a alguien y se la damos a otra persona o incluso cosa.
“Me operó el bisturí, no el doctor.” “Me rescató la ambulancia no los paramédicos.” Una profunda maldad nos impide dar gracias a los verdaderos protagonistas. En este marco de ideas me gustaría que leyéramos este revelador pasaje. Es útil recordar que unas frases antes del versículo 29 algunas personas acusan a Jesús de hacer una señal milagrosa con el poder del Diablo.
Lucas 11:29-36 (Nueva Versión Internacional)
La señal de Jonás
29 Como crecía la multitud, Jesús se puso a decirles: «Ésta es una generación malvada. Pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la de Jonás.30 Así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, también lo será el Hijo del hombre para esta generación.31 La reina del Sur se levantará en el día del juicio y condenará a esta gente; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Salomón.32 Los ninivitas se levantarán en el día del juicio y condenarán a esta generación; porque ellos se *arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás.
La lámpara del cuerpo
33 »Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz.34 Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. 35 Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad.36 Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz.»
Jesús no escapa de nuestra incapacidad de reconocer a otros. Los ojos son nuestras lámparas porque sin ellos tendríamos permanentemente una pantalla en negro frente a nosotros. Es irracional prender una lámpara para esconderla a menos que no queramos ver. Pero es lo que hacemos para no tener que reconocer a otros y en particular a Jesús. Una abrumadora cantidad de pruebas científicas respaldan la muerte y resurrección de Jesús, pero queremos una señal. Nuestros malos ojos no quieren ver lo que es evidente.
Jonás predicó sin ganas a los ninivitas, como para que no creyeran, y creyeron. La Reina del sur fue hasta Salomón. Quien no es digno de desamarrar las sandalias de Jesús, buscando sabiduría y reverentemente la tomó. No se trata de poderosas señales sino de gente deponiendo su maldad y reconociendo la obra de Dios. Mucha gente en la actualidad puede ver la obra de Dios con muy poco y eso me recuerda que Jesús dijo a Tomas: “Dichosos aquellos que sin ver crean en mi.”
Haciendo una cola o línea para el metro bus rumbo al Seminario Bautista en los Teques, yo escuchaba a una pobre mujer tosiendo y con evidentes problemas para respirar. No suelo hacerlo por mi timidez, pero me armé de valor, me volteé y le pregunte si me permitía orar por ella, pues yo creía que Dios era poderoso. Ella asintió con su cabeza y entonces oré. No paso nada, pero a los segundos pasó un hombre con un portafolio. Ella lo llamó por su nombre y le preguntó- ¿Fulanito tienes el inhalador contigo? Y fulanito respondió sí. Lo sacó rápidamente, se trataba de esos aparatos que usan las personas para el asma. Ella se dio varias dosis y se la regresó. Luego de despedirse la mujer se volvió hacia mí, que apenado sentía que la oración no había hecho nada y me dijo: “De verdad que Dios existe porque el que me dio el inhalador es mi esposo y el trabaja al otro lado de la ciudad, nunca hubiese esperado verlo por aquí.” No fue una señal increíble, llena de grandes prodigios, pero fue suficiente para que esta mujer comenzara a creer.
Es bueno para el alma decir a otros sus méritos. Es bueno reconocer la gloria de Dios. Salir, ver el cielo, los arboles, las montanas, los mares y elogiar el buen gusto de Jesucristo en su creación, en su majestad y su poder. Es mucha la paz que al mirar bien llegamos a obtener. Mirar desde arriba dejando que lo terrenal sea terrenal. Lo mejor es mirar con atención a aquel que es: La señal de señales.
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