viernes, 9 de marzo de 2012

Sacado de las aguas


Alguien dijo una vez, que si Dios te dice que vayas en una dirección, debes tomar un avión, carro, autobús, o caballo, e ir lo antes posible. Si no tienes a tu disposición ni siquiera una bicicleta, debes caminar. Y si no puedes caminar, trata de caer en la dirección que Dios te ha indicado. “La fe sin acción es muerta”, dicen las escrituras. Cumplir con algo que Dios nos ha demandado, es una de las fases más duras de la fe. La fe tiene por lo menos 4 fases. La primera fase comienza con Dios llamándonos, diciéndonos o haciéndonos entender algo. La segunda, está en nuestras manos, y consiste en que le creamos. Que le creamos a pesar de lo descabellado que parezca la orden. Si Dios te dice: Quiero que construyas un arca gigante de madera donde navegaran un montón de animales, se producirá en ti una verdadera lucha. Porque cuando nos toca creerle al Señor, nos toca también, lidiar con una crisis. Una vez que le hemos creído “lo suficiente”, entonces comenzamos con la tercera fase y comenzamos a recolectar la madera para el barco. En esta etapa se encontraba la madre de Moisés cuando comenzó a buscar una cesta de juncos y la calafateo para poner a su bebe.

Después de muchos meses sin leer la Biblia y de sentirme, frecuentemente, abandonado por Dios, este pasaje fue uno de los primeros al retomar mi lectura de las sagradas escrituras. Lo he repasado varias veces con lágrimas. Al principio no sabía ¿porque esta historia me hacía tan sensible? Pero luego de leerlo y releerlo creo que Dios me dio una respuesta. El que estamos por estudiar es uno de los episodios más bellos de la Biblia. La palabra “fe” no se encuentra en ninguna parte del pasaje, pero Dios me permitió inferir que la fe es su columna vertebral.

Éxodo 2

El nacimiento de Moisés

(Dijo el faraón rey de Egipto: “¡Echen al río a todos los niños israelitas que nazcan, para que se ahoguen, pero dejen con vida a las niñas!”)

1 Un hombre y una mujer se casaron. Los dos eran de la tribu de Leví. 2 Tiempo después ella quedó embarazada y tuvo un hijo. Al ver la madre que el niño era tan hermoso, lo escondió durante tres meses. 3 Como no pudo seguir escondiéndolo, tomó una canasta de juncos, le tapó las rendijas con asfalto y pasta de resina, y puso al niño adentro; después fue y dejó la canasta entre los juncos que crecían a la orilla del río Nilo. 4 Sin embargo, la hermana del niño se quedó a cierta distancia, para ver qué pasaba con él.

5 Más tarde, la hija del rey de Egipto bajó a bañarse al río. Mientras caminaba por la orilla con sus sirvientas, vio la canasta en medio de los juncos y mandó a una de sus sirvientas que fuera a traerla. 6 Cuando abrió la canasta, y vio al niño llorando, le dio lástima. Sorprendida gritó: « ¡Es un niño israelita!»

7 En ese momento la hermana del niño salió y le dijo a la princesa:

— ¿Quiere Su Majestad que llame a una mujer israelita para que alimente y cuide al niño?

8 Y ella contestó:

—Anda, ve a llamarla.

La hermana fue y llamó a su mamá. 9 Cuando la madre llegó, la princesa le dijo:

—Llévate a este niño a tu casa. Aliméntalo y cuídalo por mí, y yo te lo pagaré.

La madre se llevó al niño y lo cuidó. 10 Cuando el niño creció, se lo llevó a la princesa. Entonces ella lo adoptó como su propio hijo y le puso por nombre «Moisés», que quiere decir «Yo lo saqué del agua».

Este milagro comenzó, varios siglos antes, con Dios escogiendo a Moisés por pura misericordia. Pues “...no depende de que el hombre quiera o se esfuerce, sino de que Dios tenga compasión”. Con escoger a Moisés para cumplir su plan, Dios también escogió a muchísimos otros para participar en él. Pero no todos reaccionaron de la misma manera. Algunos lo rechazaron de plano: “Pues en la Escritura Dios le dice al rey de Egipto: «Te hice rey precisamente para mostrar en ti mi poder y para darme a conocer en toda la tierra»” dado lo testarudo que llego a ser. Otros, incluyendo al propio Moisés, dieron vueltas y vueltas en el desierto sin alcanzar la tierra prometida. Sin embargo, una mujer de la tribu de levi tomo el pedacito del plan de Dios que le correspondía y lo ejecutó lo mejor que pudo. La madre de Moisés podía presentir que su bebe no moriría. Muchas otras madres hebreas cumplieron lo sentenciado por el rey “echando a sus bebes al rio”. La madre de Moisés sabía algo.

Algunas veces, gente queriéndome animar me dice: “no te preocupes Reinaldo, ten fe, que todo va a salir bien”. Esa frase me hace pensar: ¿Qué querrá decir: “salir bien”? Son abundantes las historias de cristianos a quienes todo les ha salido bien cuando Dios les ha dicho que “arreglen su casa pues morirán” y han finalizado su vida terrenal, dichosos, llenos de paz. Para Pablo la muerte era una ganancia. La fe no se trata de mí y mis deseos, se trata de Dios. No es lo que yo quiero, sino lo que El quiere que yo sepa y haga.

Este episodio de Éxodo me recuerda la oportunidad cuando Jesús sanó a un paralítico. Mateo 2 dice: “Después de algunos días, Jesús entró otra vez en Capernaúm. Cuando se supo que estaba en casa, 2 inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3 Entonces vinieron a él unos trayendo a un paralítico, que era cargado por cuatro. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, quitaron parte del techo de donde él estaba y, a través de la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico. 5 Al ver Jesús la fe de ellos…” La fe no la venden en la farmacia, pero se puede ver. Y como comienza con Dios como autor y termina con Dios como consumador, siempre se cumple. ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde? ¿Por qué? muchas veces no lo sabemos. Lo más probable es que la madre de Moisés desconocía la manera tan perfecta como Dios habría de salvar a su hijo, pero ella ejecutó a perfección la parte que a ella le tocaba.

El encuentro del bebe de la cesta con la hija del faraón fue uno de los primeros milagros en la vida de Moisés. Dios usa los mecanismos de su creación para realizar sus milagros, después de todo “su creación es buena”. Alguien dijo que lo de abrir las aguas en dos no fue un milagro, pues cada cierto tiempo las aguas bajan por un fenómeno natural. Pero las aguas se abrieron y cerraron en el momento perfecto. Si las aguas tan solo bajaron al nivel de las rodillas, entonces fue un milagro aun mayor, el hecho de que Dios ahogó al ejército Egipcio con ese poquito de agua. El tiene un tiempo perfecto para hacer cosas perfectas.

Hace ya bastantes años, Dios me dijo que me sanaría. El Señor pudo decirme con toda justicia lo contrario, pero él ha tenido misericordia de mí. Les confieso que muchas veces dudo si fue simplemente mi imaginación, pues han pasado los anos y mi salud se ha venido deteriorando. Y para empeorar las cosas, siempre hay “amigos de Job” diciéndome que no tengo fe. Pero Éxodo 2 me hace saber que debo mantenerme calafateando mi cesta de juncos, y si un día ya no puedo caminar, intentare caer en dirección a ella.

domingo, 17 de abril de 2011

Quince años más


El año antepasado estuve muy cerca de la muerte, según los doctores del hospital que me está tratando. Le dijeron a Danielle que había grandes posibilidades de que muriera. Yo recuerdo haber estado muy débil soñando todo tipo de sueños multicolores muy bonitos y en ciertos momentos de lucidez recuerdo que pensaba: “Jesús tú eres la vida”. Con esto no estaba pensando que moriría o viviría, estaba más bien pensando: “Sea que vivamos o muramos del Señor somos”. Este sosiego ante la muerte lo sostiene una garantía inquebrantable, “la palabra de Dios, que no pasara jamás”. En ella, como en una fuerte roca nos podemos parar y decir: “Somos más que vencedores”, no podemos perder. La tumba de Jesús está vacía, esto no es una leyenda, sino un hecho histórico bien documentado. Juan escribió: “En él está la vida, y la vida era la luz de los hombres”. Jesús mismo dijo ser: “la vida”, lo aclaró diciendo: “aquel que cree en mi, aunque muera, vivirá”, y Pablo escribió: “¿Dónde esta oh muerte tu aguijón? ¿Dónde sepulcro tu victoria?” y “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Si bien la muerte es un tópico que solemos evitar, la Biblia lo encara con respuestas contundentes que nos deben dar paz, esa paz que “sobrepasa todo entendimiento”. El pasaje que expondré en esta entrega es un recordatorio más del dominio perfecto y total que Dios tiene sobre la vida y la muerte. Pero además es un recordatorio de que vale la pena orar por imposibles, de que Dios por su amor y ternura muchas veces modifica sus planes y nos dice sí, cuando todo luce como un “no.” Leamos sobre el Rey Ezequías: Isaías 38 Enfermedad y curación de Ezequías (2 R 20.1-11; 2 Cr 32.24-26) 1 Por aquel tiempo Ezequías cayó gravemente enfermo, y el profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: --El Señor dice: 'Da tus últimas instrucciones a tu familia, porque vas a morir. No te curarás.' 2 Ezequías volvió la cara hacia la pared y oró así al Señor: 3 "Yo te suplico, Señor, que te acuerdes de cómo te he servido fiel y sinceramente, haciendo lo que te agrada." Y lloró amargamente. 4 El Señor ordenó a Isaías 5 que fuera y le dijera a Ezequías: "El Señor, Dios de tu antepasado David, dice: 'Yo he escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a darte quince años más de vida. 6 A ti y a Jerusalén los libraré del rey de Asiria. Yo protegeré esta ciudad.' " 21 Isaías mandó hacer una pasta de higos para que se la aplicaran al rey en la parte enferma, y el rey se curó. 22 Entonces Ezequías preguntó a Isaías: --¿Por medio de qué señal voy a darme cuenta de que puedo ir al templo del Señor? 7 Isaías respondió: --Esta es la señal que el Señor te dará en prueba de que te cumplirá su promesa: 8 En el reloj de sol de Ahaz voy a hacer que la sombra del sol retroceda las diez gradas que ya ha bajado. Y la sombra del sol retrocedió las diez gradas que ya había bajado. Vale la pena clamar humildemente al Señor cuando la ciencia nos dice que no tiene soluciones. La fe es la extensión de la ciencia, cuando la razón dice no encontrar salidas, Dios dice: “Hay algo imposible para mí”. Ezequías clamó con llanto y Dios le dijo haber escuchado su oración y le concedió quince años más de vida. Quisiera mencionar tres aspectos en relación a la curación del Rey Ezequías. Lo primero es que, toda dádiva de Dios, excepto el don de la vida eterna, es finita. Dios le concedió quince años, ni uno más, ni uno menos a Ezequías. La salvación, el cielo, la vida junto a Jesús, es el bien más relevante de esta vida, todo lo demás, por más bonito que sea, cesara en algún momento. Es por eso que no podemos vivir enfocados en lo efímero, sino en lo eterno. Lo segundo es “la pasta de higos” usada como medicina. La Biblia enseña que la ciencia y la inteligencia son dones de Dios. Las universidades son una creación cristiana del siglo trece. En las naciones donde se intensifica el estudio de la Biblia, prospera la ciencia. Por el contrario, muchos otros pueblos “perecen por falta de conocimiento”. La ciencia es la búsqueda de la verdad de cualquier fenómeno, su explicación y aplicación. Por lo tanto, la medicina es una herramienta frecuentemente usada por Dios y debemos agradecerle y alabarle por los adelantos científicos. Hace varios años, me tocó recibir “Radioterapia”, o la aplicación de radiación para reducir tumores cancerosos. Colocan bloques de plomo para que la poderosa radiación solo incida sobre el campo afectado. Mientras el técnico ajustaba la cantidad de radiación que me tocaría recibir según mi peso, le pregunté. ¿Cómo saben cuanta radiación debo recibir? A lo que me respondió que ya habían tablas y estándares según el peso de cada quien. Y le volví a preguntar, pero ¿Cómo llegaron a esos estándares? Y después de pensarlo me dijo: -Sabes antes que tú, muchos años atrás, muchas personas murieron, o sus huesos se desintegraron por sobredosis de radiación, pero los científicos fueron aprendiendo de sus errores y llevando controles- Desde Marzo de 2009 decidí participar en un estudio del M.D. Anderson (hospital de línea cristiana) junto con unos 100 pacientes más. Dicho estudio consiste en trasplantarme un nuevo sistema inmunológico a partir de cordones umbilicales de bebe. Fueron dos cordones y uno fue expandido artificialmente en un laboratorio como parte de un experimento. Se me dijo que no sabían exactamente qué pasaría. Yo pensé, y este tal vez fue mi argumento más fuerte para tomar la decisión de hacerlo: De la misma manera que otros expusieron sus vidas para que yo disfrutara de una Radiación segura, yo quiero también contribuir con la mía para que este hospital entienda mejor el cáncer y su curación. Desde entonces he firmado con mucho gusto varios documentos donde me piden si acepto revelar la información que mi caso ha arrojado. Lo tercero que quisiera mencionar es referente a la petición que hizo Dios a Ezequías: “Da tus últimas instrucciones a tu familia”. Jesús dijo que “Nadie tiene mayor amor que uno que da su vida por sus amigos.” Se necesita de la capacidad de amar para preparar a nuestra familia, amigos o comunidad para cuando ya no estemos. Ezequías usó sus quince años de una manera egoísta, fanfarroneando de sus logros y su sucesor llegó a ser un Rey miserable que solo trajo desgracia a su nación. ¿En qué invertirás los años que te restan? Lo dice la Biblia y lo he visto con mis ojos, los egoístas terminan con menos que aquellos que dan.

viernes, 4 de febrero de 2011

Normas vs. cristianismo

La iglesia de un pueblito tenía como norma que: “El cine era pecado”, y la gente que salía de ese pueblo salía pensando que un buen cristiano nunca iría a ver una película. Pero aquel pueblito tenía una sola sala de cine y en dicha sala solo presentaban películas pornográficas. El asunto no era el cine sino la pureza de la gente de la iglesia. Un famoso predicador solía llamar al televisor “El cajón del diablo” y unos años después apareció decenas de veces y en horario estelar en dicho cajón, predicando a Jesucristo. Es que, lo que no tiene voluntad, como un televisor, no puede ser bueno o malo. Mientras que la obra del Espíritu Santo es dinámica, interactiva y creciente, las normas humanas pueden ser tan estáticas como una estatua.
Me gusta tomarme una cerveza de vez en cuando, bailar merengue con Danielle y escuchar música de diversos géneros y procedencias. Al mismo tiempo, entiendo, respeto y admiro a muchos cristianos que se guardan de no hacer estas cosas como una ofrenda personal a Dios. Pero es importante poder ver las diferencias entre el cristianismo y las normas humanas. Es relevante porque, “los de afuera” pueden llevarse la impresión de que el cristianismo consiste en: una lista de cosas prohibidas y otra de cosas que hay que hacer. Y esta carga no solo distorsiona la verdad, sino que además puede desanimar a muchos que quieren seguir a aquel que dijo: “mi yugo es fácil y ligera mi carga”.
Otro problema con las normas y sus jueces es su poca eficacia contra nuestra naturaleza pecaminosa. Si bien, las normas son buenas porque nos permiten fijar límites e imponer sanciones que nos ayudan a ser mejores ciudadanos, hijos, esposos etc., creer que solucionarán el problema de nuestros apetitos carnales es muy ingenuo. Como lo dice Pablo: “no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne”. El pecado comienza en nuestra mente y corazón, y es allí donde Pablo nos plantea soluciones poderosas y definitivas.
Colosenses 2:16-3:7
16Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo;
17cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero la realidad, pertenece a Cristo.
18Nadie os prive de vuestro premio deleitándose en la humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal,
19pero no asiéndose a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos, crece con un crecimiento que es de Dios.
20Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como:
21no manipules, ni gustes, ni toques
22(Todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres?
23Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.
Colosenses 3
1Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.
5Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.

Aunque Pablo esta refiriéndose en este pasaje a cristianos judaizantes, los principios aplican a cualquier legalismo actual. Las religiones son un conjunto de normas con sus respectivas ceremonias litúrgicas. El cristianismo no. Los cristianos son un conjunto de personas perdonadas gratuitamente y pueden estar debajo de un árbol con alguien diciendo un dicho de Jesús, o en una catedral con la Biblia presentada digitalmente. En tal sentido, alguien sin cumplir con absolutamente ninguna norma podría escuchar a Jesús decir: “hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”. Porque ir humilde a Jesús y reconocerlo como Señor no es hacer algo, sino ser sincero.
La “mente carnal” concibe al cristianismo como una empresa humana y trata a sus clientes con normas humanas para impulsar, muchas veces, la imagen de un líder. Entonces aparecen “el que ora con poder”, el que “tiene la visión del ángel”, o “el que tiene la interpretación privada de las escrituras”, cuando la Biblia enseña justamente lo opuesto. En la Biblia el protagonista es siempre Dios y la iglesia es un cuerpo donde todo miembro es valioso y “la cabeza es Jesucristo”.
Entonces ni las normas ni los súper líderes pueden hacer algo realmente valioso contra el pecado. Jesús nos enseña que cuando codiciamos a la esposa de otro, ya hemos adulterado con ella sin haber movido un dedo. Romanos dice: “…cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera de vivir…” Y cuando la religión está centrada en la conducta es muy susceptible a la hipocresía, por eso está escrito: “Este pueblo me honra de labios pero su corazón está lejos de mi”. Cuando la Biblia nos dice: “el que robaba que no robe más” lo hace como un dibujo de quienes podemos ser, no como una norma que ha de cambiarnos. En el cristianismo, primero somos “superman” y luego volamos, pero no por ponernos una capa podremos lanzarnos al vacio. Es decir, porque somos nacidos de nuevo, podemos hacer lo bueno y desechar lo malo.
Pero cómo, después de haber “tenido la mente ocupada en malas obras,” podemos llegar a ser puros. Lo primero es morir, renunciar, deponer nuestro ego, ponernos en segundo plano, destronar al “yo”, desconfigurarnos. Vivimos en un mundo altamente ególatra, donde lo de: “negarse a sí mismo” es una ridiculez. Tantas cosas que quiero experimentar y sentir: mi éxito, mi carrera, mis metas, mi imagen, mi liderazgo, mis sueños, mi confort, mi búsqueda, mi bienestar, mi salud, mi apariencia, mi dinero, mí, mí, mí. Pero Jesús nos explica que si el grano de trigo no cae y muere no renacerá como una nueva planta de trigo, con mucho más trigo, por cierto. La Biblia asegura que si no morimos, nunca dejaremos de ser unos esclavos de nuestros deseos.
El segundo paso ante el pecado, es darle la preeminencia, trono, gobierno, control, presidencia, señorío, reinado de nuestras vidas a Jesucristo. Decir: “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi”, o como dice la carta a los colosenses: “…para que en todo tenga Él la preeminencia.” No es fácil ver los pensamientos correctos en el “desktop” cuando estamos al borde de una tentación, es una “Guerra Espiritual” donde debemos usar con habilidad las armas espirituales que son: La verdad, la justicia, el evangelio de la paz, la fe, la salvación y la palabra. Fíjense como Jesús magistralmente las usa ante el tentador diciéndole: “Al Señor tu Dios adoraras, y a Él solo servirás”.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Luego de que hemos muerto y resucitado con Cristo establecemos una base de operaciones poderosísima que requiere de nosotros una actitud: “mirar hacia arriba”. “Donde está nuestro tesoro, allí esta nuestro corazón”. “El Reino de Dios es como un tesoro escondido que un hombre al hallarlo encubre y vende todo, todo lo que tiene para comprar aquel campo”. Solo la gente despierta se puede dar cuenta de que “una sombra” vale menos que la realidad. Y “la realidad pertenece a Jesucristo”. Nuestra “esperanza está reservada en los cielos” y para efectos de este mundo, estamos muertos.
En resumen, ser cristiano es una entrega total y voluntaria a Jesucristo y ante esto, cualquier norma se queda pequeña. Es verdad que muchos necesitamos rudimentos, bastones, pasamanos para poder avanzar, pero también es cierto que no podemos quedarnos pasmados en ellos. Un hombre quien fue adicto al alcohol por muchos años intentó docenas de veces dejarlo, pero no fue hasta que entendió y creyó que: “Jesús lo amaba tal como era”, que dejo de sentirse miserable y sin valor alguno. Entonces pasó lo que ninguna norma había logrado: comenzó a no necesitar emborracharse para escapar. Una cerveza no es buena o mala. El dinero no es bueno o malo, el televisor, la cafeína, el internet es lo que lo hagamos ser. Pero cuando Jesucristo es preeminente, cada aspecto de la vida, desde el más insignificante hasta el más trascendente, ocupa el lugar correcto y funciona correctamente.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El juego de los semáforos


Me gusta jugar el juego de los semáforos. El juego consiste en tratar de pescar el mayor número de luces verdes sin exceder el límite de velocidad. Un día pasé unos 7 semáforos en verde cuando me dirigía a una iglesia y no pude evitar pensar: “Dios está conmigo”. Suelo pensar que cuando todo sale bien, Dios está conmigo, y cuando las cosas no salen como yo quiero, me está castigando. Pero el pasaje de la natividad en Mateo guarda un conjunto de sinsabores y tragedia que me obliga a pensar de otra manera.
Pongámonos en las sandalias de María por un momento. “Estoy embarazada pero no he estado nunca con un hombre, aun no me he unido a mi esposo por lo que seguramente me apedrearan cuando me denuncie a las autoridades.” Y José no se queda atrás, preguntándose, “¿Porqué esta mujer que yo consideraba pura ahora me sale con esto?” ¿Pueden imaginarse todo ese estrés para esta pareja que apenas estaba comenzando su matrimonio? Ahora bien, el Reinaldo que le gusta jugar con los semáforos se pregunta: Si Dios tuvo siglos para planificar la llegada del Mesías y es todo poderoso, ¿por qué no hizo algo con menos inconvenientes?
Herodes termina matando a todos los niñitos de dos anos para abajo en Belén y sus alrededores. José huyendo a Egipto, con María y un bebecito muy pequeño. Raquel llorando con mucho dolor. Aun cuando todo esto estaba escrito siglos antes, no se evitó. Dios mostrando su poder, los Herodes haciendo desastres, con nuestras vidas y nuestras familias llenas de estrés por situaciones que no buscaron, estos eventos no parecen pegar.
La cosa es que, el Reinaldo que le gusta jugar con los semáforos, cree que cuando Dios obra, todo debe ser como un sueño perfecto sin inconvenientes. Muchos estudiantes ateos de la UCV suelen tener un argumento similar: “Si hay un Dios todopoderoso, porque tanta injusticia y guerras”. Pero es interesante que la Biblia nunca presenta un lecho de rosas cuando Dios está obrando. Por el contrario, cada vez que Dios trabaja, pareciera que todo se estremece. Leamos la Natividad según Mateo en el capítulo 1:
Nacimiento de Jesucristo
18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo.
19 José, su marido, como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.
20 Pensando él en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
21 Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
22 Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:
23 «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel» (que significa: «Dios con nosotros»).
24 Cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer.
25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús.
Mateo 2
La visita de los sabios de Oriente
1 Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios,
2 preguntando:
--¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo.
3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
5 Ellos le respondieron:
--En Belén de Judea, porque así fue escrito por el profeta:
6 »"Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel".
7 Entonces Herodes llamó en secreto a los sabios y se cercioró del tiempo exacto en que había aparecido la estrella.
8 Y enviándolos a Belén, dijo:
--Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño y, cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo.
9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
La huida a Egipto
13 Después que partieron ellos, un ángel del Señor apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Permanece allá hasta que yo te diga, porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo».
14 Entonces él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
15 Estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: «De Egipto llamé a mi Hijo».
Matanza de los niños
16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los sabios, se enojó mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo indicado por los sabios.
17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo:
18 «Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos y no quiso ser consolada, porque perecieron».
Dicen que es imposible vencer la influencia que los medios ejercen sobre nuestras mentes. Lo digo por la navidad que ellos nos venden y nosotros compramos y a la cual llamare: “navidad humanista”. La “navidad humanista” está centrada en el hombre, sus deseos y confort. Como la navidad humanista es materialista suele cantar: “hay quien tiene todo, todo lo que quiere y sus navidades siempre son alegres”… Herodes es un magnifico exponente de la “navidad humanista”, porque él dice que quiere adorar al nuevo Rey, a Jesús, pero realmente lo quiere matar para mantenerse como el centro y señor de todo su mundo ególatra lleno de castillos y fortalezas.
Pero, por otro lado, tenemos a los sabios del oriente, quienes son descritos como: llenos de felicidad, en contraposición al enojo de Herodes. ¿Cómo invirtieron estos, sabios, sus fuerzas, conocimiento, dinero y tiempo durante la primera navidad? ¡Adoraron a Jesús! De eso se trata y eso por cierto es gratis. Cientos de personas alrededor del mundo se deprimen en navidad porque no logran correr suficientemente rápido la carrera que les impone la TV. Pero la navidad se trata de estar en cualquier sitio simple, con nuestra ropa de todos los días, adorando en espíritu y en verdad a Jesús. Con sinsabores, tragedias, carencias, enfermedades o grandes desafíos te invito a ser, un sabio feliz y adorar a Jesús a darle gracias por todo y todos.
Este jueves 13 de Enero de 2011 tendremos en nuestra casa, un tiempo para leer este pasaje y reflexionar en el. La cita es en la Quinta Mi Alegría, Av. La Minerva, Las Acacias, en toda la redoma de entrada de la UCV. La redoma de entrada del edificio de trasbordo, donde funcionan las escuelas de Educación, Idiomas Modernos y Administración-Contaduría. La hora, de 7:15 a 8:00 de la noche y la cena estará incluida. Danielle y yo estaremos vía Skype, y Marco e Irenecarolina serán nuestros anfitriones. Vente.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Esfuérzate y se valiente

Solía visitar a los feligreses de mi iglesia durante la semana para llevarles algo. Uno de esos días, cuando iba a entrar en los callejones de “Cotiza” para ir a la casa de la familia Veli,z me encontré con que al final de la calle estaban unos 5 tipos en actitud sospechosa. Entonces me dije: -Me van a robar- porque me tenían la vista puesta. Luego de unos 3 pasos, comenzaron a moverse de forma extraña, como en cámara lenta. Parecía un episodio real de “Matrix”. Al principio pensé que estaban por sacar sus pistolas, pero luego me desconcertaron.
Comenzaron a poner sus manos hacia arriba como si yo los estuviera apuntando con un arma. Luego se colocaron contra los carros con sus manos en la nuca. Fue en ese momento cuando logré escuchar a unas personas a mis espaldas dando instrucciones a todos. Era una pick-up llena de oficiales de policía que habían entrado en el barrio muy calladamente, tan calladamente que aunque los tuve detrás de mí, nunca me percaté de su presencia.
Solía visitar a mi gente, en Plan de Manzano, Blandin, Ojo de agua, Cotiza, el 23 de Enero, Los frailes de Catia, Manicomio, y otras áreas de la Caracas famosas por su peligrosidad. No fueron pocas las ocasiones cuando regresaba a mi casa a las 12:00 de la noche, pero mientras a muchos de mi iglesia los robaban una o dos veces al mes, durante casi cuatro años nunca me robaron. ¿Por qué? No lo sé, yo no soy mejor que nadie. Aunque siempre mientras iba a cumplir con mi trabajo me armaba con un pensamiento: -Dios yo estoy haciendo lo que hago, no porque lo deseo, sino porque tú me has llamado a hacerlo y espero tu respaldo- Esto no garantiza que a uno no lo maten cumpliendo con su deber, pero si garantiza un entendimiento de porque uno hace lo que hace.
Yo no soy un hombre valiente y esforzado por naturaleza; por el contrario, soy flojo y cobarde. Pero hay un poder impresionante cuando Dios te dice: “Yo estaré contigo”, y tú lo crees. Ya no es uno, es Él. Dios muchas veces toma lo débil y despreciado por la gente para hacer cosas impresionantes. Josué no fue diferente, Dios le dio una orden: esfuérzate y se valiente dirigiendo a mi pueblo a conquistar lo que ya yo les he dado. Les invito a apreciar el poder en este pasaje que abre el comienzo de un Israel glorioso bajo el liderazgo de un joven para el cual casi todo en el camino seria nuevo.


Josué 1
1Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, que el SEÑOR habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo:
2Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.
3Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés.
4Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el mar Grande que está hacia la puesta del sol, será vuestro territorio.
5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.
6Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría.
7Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas.
8Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
9¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.
10Entonces Josué dio órdenes a los oficiales del pueblo, diciendo:
11Pasad por medio del campamento y ordenad al pueblo, diciendo: "Preparad provisiones para vosotros, porque dentro de tres días cruzaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que el SEÑOR vuestro Dios os da en posesión."

Cuando recuerdo como me esforcé y fui valiente en mi juventud, gracias al poder que Dios me dio, me da mucho gozo. Esforzarse y ser valiente es una de las cosas buenas y sabrosas que tiene la vida. El maestro José Antonio Abreu, padre del “Sistema de orquestas juveniles de Venezuela” decía que: “la abundancia puede llegar a ser tan trágica como la pobreza extrema”. Jóvenes que teniéndolo “todo” son tan desdichados por no tener un deseo por nada. Otros suelen decir que uno se esfuerza y es valiente para obtener cosas, yo estoy en desacuerdo, porque he visto a muchos luchar duro toda su vida y no haber obtenido nada, mientras otros nacen con todo lo que desean sin haber movido un dedo. Pero esforzarse y ser valiente es en sí mismo una recompensa, una bendición, es una capacidad que Dios da. Desde luego, la gente que se esfuerza y es valiente, suele lograr sus objetivos en la vida y esos objetivos pasan. Pero el carácter esforzado y valiente queda eterno como un tesoro.
Hoy está de moda todo lo contrario: a la gente le encanta el “cristianismo mágico”. El “cristianismo mágico” es esperar que Dios me de las cosas sin esfuerzo alguno y escondido debajo de una piedra. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y hace milagros. Pero por ejemplo, Marcos Witt cuenta que un joven se le acerco pidiéndole que orara para que todo, todito, su talento se le transfiriera a él en ese momento. Marcos decía: -Este muchacho no tiene idea de todo el esfuerzo que durante muchos años yo tuve que invertir para llegar a ser el músico que soy- Sin embargo, no son pocos los estudiantes cristianos que le piden a Dios que les pase un examen sin haber estudiado. Qué vergüenza. A Josué y a su pueblo, Dios ya le había dado la tierra prometida, pero ellos tenían que ir a conquistarla.
La clave de todo está en contar con la presencia del todopoderoso a nuestro lado, pues si El está con nosotros, quien podrá hacernos frente. Para ello, Dios le dio un ejercicio bien práctico a Josué, le dijo que su palabra no debía apartarse de su boca. La palabra de Dios abunda en la boca de alguien cuando éste medita en ella de día y de noche. Se acuesta pensando en ella, y se levanta temprano para reflexionar ella, porque es dulce como la miel. Cuando dicha persona le toca tomar decisiones, tiene al mejor consejero del universo metido en su mente y corazón. Es entonces cuando se cumple a cabalidad la promesa: “Estaré con vosotros”.
Tomamos docenas de decisiones diariamente, ¿le doy paso o no le doy paso? ¿Espero que se sirva primero o me sirvo yo primero? ¿Le oculto la verdad o soy sincero? ¿Compro un nuevo par de zapatos o le doy ese dinero a alguien que lo necesita? Si sumamos las millones de decisiones a través de los años, tendremos como total una vida vivida. Mi sugerencia es que no tomes tus decisiones basadas en el temor o en la flojera. Intenta en cada decisión, que la vida tenga sentido y valor. Solo esfuérzate y se valiente.

domingo, 31 de octubre de 2010

Honor y vergüenza

Una vez tuve el placer de escuchar a Simón Díaz, el compositor venezolano famoso en el mundo por su “Caballo viejo”. El estaba contando una de sus anécdotas con ese ritmo cadencioso y llanero de abuelo sabio que lo caracteriza. Simón creció entre vacas y caballos, pero un buen día, le dijo a su papá que quería ir a la capital a buscar progreso. Su Padre le dijo: “todo lo que te pongan a hacer, di que sí.” Bien, comenzó a trabajar en el Banco Unión y su jefe le pregunto: ¿Sabes hacer las cobranzas? a lo que respondió, ¡sí! Le entregaron unos “Pagares” (documento financiero que te da el derecho de cobrarle a alguien, con un monto, nombre y dirección especifica) y como pudo, encontró las direcciones dejando los pagares en manos de cada deudor. Regreso temprano, y su jefe le pregunto ¿Cómo te fue? a lo que respondió, con el mentón en alto y una sonrisa: “hice todo lo que usted me mando”. El jefe se puso a su lado y en voz alta dijo a todos en la oficina: “Vean el ejemplo de Díaz, hoy es su primer día y le cobro a todos los clientes que le toco”, luego dirigiéndose a Simón, dijo: Pasa a la caja y entrega el dinero que cobraste… Simón cambio el gesto de su cara por uno de susto, diciendo: -Yo no tengo dinero, yo solo deje los “pagare” y me vine- Y bueno, se pueden imaginar toda la reprimenda que recibió (seguramente en privado). Pero lo más interesante vino después, porque cada uno de los deudores a los que Simón había dejado los “pagares” llamaron al banco diciendo cosas como: -Estamos muy honrados de la confianza que el “Banco Unión” ha depositado en nosotros al dejarnos “el pagare” sin cobrar el dinero, es un placer hacer negocios con ustedes, estaremos pagando con toda prontitud en sus oficinas.-
La confianza, el honor o “la palabra” eran las garantías de los grandes negocios de mediados del siglo XX. Pero en la antigüedad era mucho más importante. El honor lo era todo, porque no existían las tarjetas de crédito o las referencias bancarias. Si tenias un buen nombre entre la gente, podías hacer grandes negocios. No así, si estabas en condición de “vergüenza”. Alguien sin honor, es decir en vergüenza, no tenía derecho a nada en la sociedad, era mejor que se muriera. La palabra de Dios nos lo explica maravillosamente cuando dice en Proverbios: “Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro…” Entender esto, es entender muchas de las enseñanzas de la Biblia y en particular la enigmática parábola de Jesús que seguidamente les dejo:
Lucas 16
1Decía también Jesús a los discípulos: Había cierto hombre rico que tenía un mayordomo; y éste fue acusado ante él de derrochar sus bienes.
2Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Rinde cuentas de tu administración, porque no puedes ser más mayordomo."
3Y el mayordomo se dijo a sí mismo: "¿Qué haré? Pues mi señor me quita la administración. No tengo fuerzas para cavar, y me da vergüenza mendigar.
4"Ya sé lo que haré, para que cuando se me destituya de la administración me reciban en sus casas."
5Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto le debes a mi señor?"
6Y él dijo: "Cien barriles de aceite." Y le dijo: "Toma tu factura, siéntate pronto y escribe cincuenta."
7Después dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Y él respondió: "Cien medidas de trigo". Él le dijo: "Toma tu factura y escribe ochenta".
8El señor elogió al mayordomo injusto porque había procedido con sagacidad, pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes que los hijos de luz.

El mayordomo buscaba la manera de no caer en la desgracia de la vergüenza ante la sociedad de su época. Después de reflexionar lo bajo que caería, al saberse de su derroche, decide ganar para sí un buen nombre y asegurar un futuro prospero. Pero lo gana con escapulario ajeno, es decir, apoyando a otros con lo que no era suyo. Lo que genera algo inusitado, porque al perdonar a los deudores, parte de sus deudas, no solo quedo bien parado ante la sociedad, sino que puso a su amo en un lugar de honor altísimo. Todos dirían en el futuro, prefiero hacer negocios con éste que perdona las deudas que con cualquier otro. Y que podía hacer el amo ante esta situación. Si echaba a su administrador después de esto, corría el riesgo de quedar en la más baja de las vergüenzas. Primero por ser un tonto, engañado por su siervo y segundo por ser un tacaño despreciable que no merecía el honor que le concedieron.
Recuerdan esa ocasión cuando Jesús dijo: ¿Quién de ustedes si su hijo le pide pescado, le dará una serpiente? y luego explico: “Si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas, ¿Cuanto más el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan?” Bueno, como los conceptos del cielo son tan duros de entender para nosotros, Jesús suele ensenar lo espiritual con cosas humanas, familiares, cotidianas. Un principio bien conocido de la educación es: “Enseñar a partir de lo que el estudiante ya sabe.” Pues, hay una poderosa enseñanza detrás de esta historia.
Jesús explica el significado de su historia diciendo: “Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falten, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. Por tanto, si no habéis sido fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas?” Dios es el dueño del universo, pasando por los seres humanos hasta los pingüinos y el Himalaya, todo es de él, nada es de nosotros. No somos dueños sino administradores, administradores de cosas perecederas y de poco valor en comparación a las eternas. Y tenemos solo dos opciones de administrar lo que somos y tenemos.
Podemos administrar sin pensar en el futuro, egoístas y ganando enemigos y mal nombre para nosotros y aun mas importante, para nuestro jefe y dueño del “negocio”. O podemos pensar a largo plazo, siendo generosos y ganando amigos y honor para nosotros y para el dueño. Ser justos es pensar: he recibido por gracia, debo dar así a los demás. ¿Por qué no honrar a Dios con lo que somos y tenemos?
Simón Díaz fue ascendiendo rápidamente en el “Banco Unión” y hoy es un hombre muy rico, pero más relevante, es uno de los hombres más respetados de América. Esto por el principio con que toda empresa exitosa en el mundo promociona a sus empleados: “El que es fiel en lo poco será fiel en un cargo mejor.”

viernes, 8 de octubre de 2010

Que tontos son ustedes


No es la gente enferma, o sin agua para beber, o sin ropa con que vestirse, los que viven la vida más triste. Los más tristes son los que no tienen esperanza - aquellos que no pueden levantar sus cabezas en medio del dolor y presagiar un futuro mejor. Y de eso se trata el cristianismo de una esperanza. Por eso somos tan felices los pobres en espíritu.

Hace unos días mi doctora me dijo que probablemente yo estaba sufriendo un rechazo al trasplante que me hicieron en 2009 para atacar el cáncer que por 18 anos me ha acompañado. Eso me lo dijo con un gesto de “sorry,” lo siento mucho. Yo le pregunté por mi creatinina y ella me dijo que esta en 2,7. Como el valor normal es por debajo de 2 y con 3,5 me tienen que dializar, esto representa otro importante reto para mí. Quieren que les diga algo bien sincero: estoy en el mejor momento de mi vida, sin ánimos de exagerar. Puedo entender perfectamente cuando el apóstol Pablo escribió a la gente de Filipo mientras estaba enfermo, preso, viejo, y defraudado: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!”

Cuando no prestamos atención a la palabra de Dios caemos con más facilidad en estados de depresión. Con la muerte de Jesús los discípulos se encontraban tristes, frustrados y deprimidos. Ellos esperaban que Jesús fuera el político que los “sacaría de abajo”. Con esta sección del evangelio según San Lucas capitulo 24 nos daremos cuenta de que los discípulos mostraron sorpresa porque alguien (Jesús) estaba “desinformado” sobre los últimos acontecimientos acaecidos en Jerusalén, pero ellos mismos estaban desinformadísimos sobre la ley, los profetas y las palabras de Jesús. Eso era lo que realmente los estaba agobiando con depresión.

¡Quédate con nosotros!
13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén.
14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado, 15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, 16 pero ellos no lo reconocieron.17 Jesús les preguntó:
--¿De qué están hablando por el camino?
Los dos hombres se detuvieron; sus caras se veían tristes, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:
--¿Eres tú el único en Jerusalén que no se ha dado cuenta de lo que ha pasado en estos días?
19 Jesús preguntó:
--¿Qué ha pasado?
Ellos le respondieron:
--¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder.20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran clavándolo en una cruz.21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres días que murió.
22 "Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron y les dijeron que Jesús está vivo.24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús.
25 Jesús les dijo:
--¿Tan tontos son ustedes que no pueden entender? ¿Por qué son tan lentos para creer todo lo que enseñaron los profetas?26 ¿No sabían ustedes que el Mesías tenía que sufrir antes de subir al cielo para reinar?
27 Luego Jesús les explicó todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.
El Dr. Luis Palau decía en una reciente conferencia que la gente de ahora es experta tomando pastillas para la depresión, o la tristeza o el stress pero no hay nada mejor que leer un Salmo. Yo agregaría leerlo despacito masticándolo bien, guardándolo para los días malos. El cantante Juan Luis Guerra usaba pastillas para dormir porque sus presentaciones y el stress se lo estaban comiendo vivo. Después de permitirse descansar en la paz de Jesús, compuso una canción. Con esta canción gané la voz de mi escuela en la UCV sin ningún instrumento y es que la letra llega a la gente. “No necesito pastillas para dormir si estás conmigo, todos los sueños florecen cuando me hablas al oído…” dice un pedacito de la canción “Testimonio”. Por cierto, en una de sus exitosas presentaciones en Japón la prensa dejo ver que Juan Luis se había ido temprano a su hotel a descansar. Me imagino que necesitaba tiempo para estar a solas con Dios y darle gracias por su rotundo triunfo en un país tan avanzado como “lejano” del merengue, la guaracha y la salsa.

Jesús les dice “Tontos”, “insensatos”, “gafos”, “estúpidos” usted puede elegir el sinónimo que más le guste. Si la traducción del griego al español la hubiese hecho nuestro recordado Arturo Uslar Pietri segurito pone “pendejos”. Así describe Jesús a los tristes discípulos y su actitud de no prestar atención a la palabra de Dios. Solución para la tristeza tonta: “les explicó la Biblia”. Son muy pocos los cristianos que se dedican a estudiar la Biblia y a aplicarla según las encuestas que he tenido del Dr. Colson. Esto explica la tristeza espesa y honda en la que decidimos sumergirnos tontamente.
Si es enfermedad, “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. Si es la pobreza o la riqueza, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si es que me defraudan, “No hay ni uno bueno”. Si es que me rechazan, “lo vimos sin atractivo”. Si es que me maltratan, “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Si es los que no tienen vivienda, “El Señor es mi pastor nada me falta”. Si es que este mundo es muy injusto, “El Señor viene pronto”. Si es que me siento como que no soy nadie en esta vida,“El más grande en el Reino de los cielos es el que sirve”. Si es que tengo enemigos, “ama a tus enemigos”. No hay forma de perder.

Necesitamos creer que Jesucristo resucitó para entendernos a nosotros mismos y al mundo que habitamos. Si no, somos unos tontos dignos de lástima. Pero como dijo San Pablo a los romanos “Cambia tu manera de pensar para que cambie tu manera de vivir”. He pasado muchas dificultades con mi salud y he experimentado muchas carencias, pero Jesucristo me ha permitido vivir una vida preciosa. Te lo recomiendo ampliamente.